
TV3, otra concesión de Salvador Illa a sus socios
Mientras ellos tengan el poder, a los socialistas no les importa recibir las críticas de Colau desde la televisión pública
Como su nombre indica, el tripartito lo componen tres partidos. El matiz es importante porque, durante los últimos meses, casi todo el protagonismo lo ha tenido ERC. Con la Hacienda fantasma, los traspasos parciales y toda clase de “concesiones” faraónicas, los republicanos le habían quitado protagonismo a los Comuns.
Y como es el PSC - vía PSOE - el que reparte las cartas, Illa ha decidido dar más espacio televisivo a los Comuns. El ejemplo más evidente es el fichaje de Ada Colau para Els Matins de TV3; además, en ese espacio ya participa con frecuencia Pablo Iglesias. De hecho, Antonio Baños se quejaba estos días de que Iglesias tiene mucho más protagonismo que él. Definitivamente, la CUP tiene dificultades para entender que, con el fin de la mayoría procesista, ya no es útil a los poderes catalanes.
Sea como fuere, la televisión es un espacio perfecto para tener ocupados a Comuns y Podemos. La razón es que este espectro ideológico está convencido de que la política se hace desde los medios a través de la polarización. Por otra parte, esta mediatización de la política es indisociable de figuras caudillistas muy identificables, como Iglesias o Colau. En el caso de los Comuns, literalmente no tienen ninguna cara que pueda compensar la ausencia de la exalcaldesa.

Es de esperar, pues, que a través de TV3 la izquierda ‘woke’ tenga un altavoz para continuar con la capitalización del problema de la vivienda, por ejemplo. Del mismo modo, el protagonismo de figuras de izquierdas le permitirá a la televisión pública catalana mantener su aura de televisión progresista. Porque si algo ha caracterizado al procesismo ha sido su defensa de todas las causas progresistas para así diferenciarse de España.
Y el PSC en 'Palau'
De fondo, el PSC mantendrá el poder fáctico y hará y deshará, como cuando despachó a Manel Vidal de la parrilla por relacionar al PSC con el nazismo. Y es que al PSC no le importa demasiado que Ada Colau vaya a criticar a Illa en materia de vivienda, seguridad o infraestructuras (El Prat, por ejemplo). Al PSC lo que le importa es ganar las elecciones y mantener lo que el ‘sanchismo’ les ha permitido conseguir. Es decir, el Palacio de la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona, que a todos los efectos es el deseo íntimo de Colau.
Finalmente, hay que tener presente un factor que ya se adelantaba en E-Notícies: en la izquierda no hay más sitio. La rotura del procesismo ha llevado a la galaxia de partidos de izquierdas en Cataluña a competir por un espacio cada vez menor. Nada menos que tenemos CUP, Podemos, ERC y Comuns. Además, es virtualmente imposible - por mucho que lo quiera Gabriel Rufián - que estos partidos monten un frente “plurinacional”.
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