
Destapan otra red que empadronaba inmigrantes ilegales de forma irregular en Cataluña
El padrón es el punto de encuentro entre la presión migratoria y la tensión de los servicios sociales
La Policía Nacional ha desarticulado en Vila-seca (Tarragonès) una red dedicada a empadronar de forma fraudulenta a inmigrantes en situación irregular. La operación se ha saldado con 32 detenidos. Así mismo, ha sacado a la luz al menos 40 contratos de alquiler falsificados en 17 pisos del municipio.
Los investigadores señalan que el grupo criminal actuaba con un alto grado de sofisticación. Primero solicitaban una nota simple al registro de la propiedad y, a partir de esa información, confeccionaban contratos de alquiler completamente falsos. Con ese documento, los inmigrantes lograban empadronarse previo pago de entre 400 y 600 euros, lo que les permitía acceder a servicios básicos.
Se trata de un modus operandi bastante recurrente dentro de esta industria criminal. A inicios de este mes, por ejemplo, se destapaba una red en Barcelona que actuaba de un modo similar. Los organizadores manipulaban el padrón para obtener permisos legales que, después, eran la puerta de acceso a servicios y otros permisos.

El empadronamiento fraudulento, un problema creciente
El caso de Vila-seca no es aislado. Tal como advertía recientemente el alcalde de Calella, Marc Buch, la laxitud en los padrones municipales es un problema de seguridad y servicios. Sin ir más lejos, en Barcelona hay más de 45.000 personas empadronadas sin domicilio fijo. Y con bastante frecuencia vemos noticias de ayuntamientos (Sant Cugat, por ejemplo) que hacen ajustes de más de 4.000 empadronamientos falsos.
El problema no se limita al empadronamiento ilegal. Esta práctica se entrelaza con la okupación de viviendas y con la multirreincidencia delictiva. La tolerancia y descontrol en alguna fase del proceso de seguridad se acumula con resultados muy inciertos.
Este asunto no hace más que reforzar el protagonismo de los municipios para vehicular el cambio político que se vive en Cataluña. Ayer veíamos a la sección de Junts en Tarragona anunciar una ofensiva contra el empadronamiento fraudulento. Como ya hacía Marc Buch en Calella, en Tarragona señalan el sinsentido de que la okupación pueda ser la puerta de entrada a los servicios sociales.
Se trata evidentemente de una maniobra para intentar taponar la fuga de votos hacia Aliança Catalana. La pregunta es si el electorado responderá a este cambio de rumbo de Junts o, por el contrario, percibirá que es un cambio forzado.
Más noticias: