
Javier Gutiérrez ('La Agencia'): 'Nos hemos malacostumbrado a trabajar en plataformas'
Entrevista a Javier Gutiérrez, que protagoniza 'La Agencia', la nueva serie de Telecinco para su prime time.
Javier Gutiérrez es uno de los protagonistas de 'La Agencia' en Telecinco, adaptación española de la exitosa serie francesa 'Call my Agent'. La serie transcurre en Rebecca Talent, una de las agencias de representación artística más importantes del país. Con un tono fresco, audaz y lleno de humor, 'La Agencia' ofrece una mirada vibrante y emocionante a la trastienda del mundo del espectáculo.
De este modo, Javier Gutiérrez forma parte de los protagonistas de 'La Agencia' junto a Manuela Velasco, Carlos Bardem, Marta Hazas o Fiorella Faltoyano. Durante la visita al rodaje, a la que acudió TVeo, hablamos con el actor sobre los secretos de la serie. Además, también habla sobre el mundo del espectáculo desde la perspectiva del actor y el representante.
¿Cómo está siendo el rodaje de 'La Agencia'?
Hay sensaciones muy buenas, hay muy buenos y guiones y un reparto excepcional. Hay estrellas invitadas que añaden un plus mucho más interesante para el espectador, más atractivo. Se nutre del espíritu de la serie francesa, pero tiene nuestro ADN, nuestra naturaleza más española, donde tiene mucho más valor y peso la comedia.

La versión original dura 30 minutos y aquí pasamos a 70 minutos. ¿Cómo se lleva esa ampliación de duración?
Evidentemente nos hemos acostumbrado o malacostumbrado a trabajar en plataformas, no solo a interpretar o producir, sino a disfrutar como espectadores de capítulos cortos. En el pasado, hace unos, en la tele en abierto hemos pasado de hacer capítulos de 70 minutos a incluso de tan solo 25. Yo llego a hacer series como 'Vergüenza' de tan solo 25 para Movistar Plus+. Es un shock desde el punto de vista de la producción y también como actor.
Tener una temporada entera de 13 capítulos de 70 minutos hay que colocarse en otro lugar. Por otro lado, es todo un reto y a mí me apetecía mucho volver a hacer una temporada y serie como esta. El gran reto es mantener la atención del espectador y salir indemne de todo este proyecto. Yo estoy muy a gusto, porque hay un reparto excepcional, los guiones son muy divertidos y esperemos que el espectador se lo pase tan bien como nos lo estamos pasando nosotros.
¿Con las estrellas invitadas que va a tener 'La Agencia' con cuáles habías trabajado antes y con cuáles no?
Con Belén Rueda sí, ha sido un placer volver a trabajar con ella. Es con la que más he trabajado, tiene muchísimo peso en varios capítulos, es un ejemplo de profesionalidad y es una compañera excelente. Con Jaime Lorente no había trabajado y creo que es muy divertido, espero así haya quedado el resultado porque lo hemos pasado muy bien. Con Rubén Cortada había coincidido también y ha sido un placer verle.

Con Petra Martínez he vuelto a coincidir después de un capítulo en 'Historias para no dormir' y ha sido un placer. Con Belén Écija no tengo nada. Con José Coronado había trabajado un capítulo de 'Vergüenza' y hemos vuelto a coincidir. Os va a sorprender su capítulo porque se ha lanzado sin red, nunca mejor dicho, a hacer este personaje. Con Toni Acosta ha sido un placer también tengo una trama muy divertida con ella. Con Luis Zahera he vuelto a coincidir después de "Pájaros" y me consta que se lo ha pasado muy bien y ha sido muy loco el capítulo que hemos pasado con él.
Con Hiba Abouk tengo muy poquito y con Clara Lago y Sara Sálamo no he coincidido en 'La Agencia'.
La figura del representante siempre está muy en la sombra. ¿Qué has aprendido de ellos gracias a 'La Agencia'?
Pues que son muy necesarios. Trabajan en la sombra, pero hacen absolutamente todo, hacen de padre, de madre, de amigo, de confidente, de dar la cara o intentar cuidar al actor, que no muestre su peor versión, porque los actores somos material inflamable y pasamos por momentos muy delicados en una producción. Eso cuando trabajamos, cuando no trabajamos no te quiero contar, es peor. Cuando hablamos de actores que trabajamos, pues fenomenal, pero es una tragedia lo que sucede en esta profesión, en la que más de un 90% de compañeras y compañeros no pueden vivir dignamente.
Los representantes que tienen que lidiar con actores o actrices que no trabajan habitualmente tienen una doble tarea. Creo que se va a retratar muy bien esa relación de los representantes con su cartera de clientes porque hay un poco de todo. Se va a ver cómo son los rodajes por dentro, las tripas del juguete, pero también ver esa trastienda. Veremos a los representados venir aquí a la oficina, pero también nos tenemos que desplazar a los rodajes y veremos como se vive en primera persona esa relación.

¿Tras vivirlo en 'La Agencia', te pasarías al otro lado y serías representante?
No creo que me cambiase por ellos, pero sí es cierto que hay un trabajo en la sombra que es muy grato. Estoy seguro de que los representantes que convierten a gente que comienza en estrellas o en gente importante tiene muchísimo mérito. Las carreras de los actores van de la mano de cómo se comportan los agentes. Un mal agente te puede destrozar una carrera y uno bueno te puede dar una patada y lanzarte al estrellato, o al menos que te mantengas. Para mí el éxito de un actor no es que alcances premios o llegues a trabajar en producciones internacionales, que también, pero está en que consigas tener un equilibrio en el trabajo. Es lo más difícil para mí, el éxito de esta profesión es trabajar de una forma más o menos.
¿Desde tu experiencia como lidias con los momentos bajos, pero también con los altos?
Intentando ser muy práctico y no dando demasiada importancia a cuando estás trabajando, ni tampoco tanta cuando trabajas. Nos movemos un filo de alambre porque es un trabajo casi de equilibrista el nuestro. Siempre a la gente que empieza le digo que sobre todo es una carrera, como me dijeron a mí los grandes y la gente que sabe de esto es una carrera de fondo, un oficio de dientes de sierra que estás aquí y mañana estás aquí. Muchas veces no depende de uno, depende de la suerte del momento. Eso sí, siempre hay que estar preparado porque está profesión este oficio a la vuelta de la esquina puede saltar la sorpresa.
Siempre pongo el ejemplo de David Janer en 'Águila Roja', que estaba en el Ayuntamiento de su pueblo, creo que pintando calle. Hizo cuatro pruebas para 'Águila Roja' y estuvo durante 8 años haciendo una serie de protagonista donde nos veían seis o siete millones de espectadores.

¿Has llegado a entender mejor gracias a 'La Agencia' el trato con el representante? ¿Vas a intentar cambiar ahora el trato con los representantes?
Soy un actor de perfil bajo. Soy muy consciente de que esto es un trabajo en equipo y que el hecho de que tú seas la cara o una pieza importante de la cadena no te hace más ni menos que nadie. Creo que tengo el ego bastante bien colocado. Igualmente, como decía antes, creo que somos material inflamable y depende del día, muchas veces la responsabilidad y el nivel de exigencia que uno mismo se impone y que como protagonista a veces te echas a la espalda un proyecto y hay días mejores y días peores, pero hay que saber lidiar con los temperamentos y los egos.
¿Si fuera representante, a qué tipo de actor te gustaría representar? ¿Te representarías?
Sobre todo, a alguien que siga enamorado de su profesión, que no haya perdido la pasión por el oficio. Luego si me hablas de gente que empieza, gente joven, quitarle la cabeza, los pájaros de la alfombra roja, de ser estrella al momento, de quitarle la cabeza el pisar alfombras rojas, las fiestas o estar más pendiente de los likes.
Yo tengo una visión muy romántica como actor. Yo llegué a Madrid con 18 años y tengo una visión que todavía en mi cabeza sigue existiendo, que es la de creer que nada viene porque sí. La fórmula es el trabajo, el trabajo, el trabajo, la constancia, la perseverancia. Creo que, en ese sentido, el amor por el trabajo y el creer que no hay nada hecho, aunque seas protagonista o la cara de cualquier proyecto importante. Creo que cada día es como un nuevo examen.

¿Tu personaje como afrontaría una crisis como la de Karla Sofía Gascón?
Gabi, mi personaje, tiene marrones constantemente, a nivel personal y a nivel profesional. Es un tipo desbordado por las circunstancias vitales y, si me apuras, también profesionales. Hay un capítulo en el que hay un actor, un actor emergente que está siendo protagonista de un proyecto importante y que le va casi más la fiesta que el trabajo. En un momento dado tiene que ir a por él y no solo decirle que tiene una responsabilidad como profesional, sino también en su vida personal, porque está dejando de atender a su mujer y a sus hijos.
En el caso de Karla Sofía Gascón estoy seguro de que él pondría su mejor cara de cara a los medios y sacaría la cara por su representada, pero le diría realmente lo que piensa.
¿Crees que se puede separar la obra del autor?
A nivel personal, ya sea Karla García Gascón, Polanski o Woody Allen, a mí me cuesta mucho separar una cosa de la otra. Creo que puedes ser un miserable en la vida, pero si me sorprende lo que estás haciendo, si me emociona, es muy difícil, pero no dejo de tener claro que una cosa es lo que yo veo, el trabajo del artista y otra cosa es la persona. Esto pasa con los deportistas. Un deportista te puede caer mejor o peor, pero no dejas de admirar cada vez que juega. Es un tema muy delicado.
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