
El repunte de la inseguridad en Cataluña complica el inicio de curso a Salvador Illa
La oposición explotará el repunte de muertos y heridos por arma blanca y armas de fuego este verano
Salvador Illa empieza el nuevo curso político con varios quebraderos de cabeza, como los presupuestos o la sombra del escándalo de la DGAIA. Pero hay un tema especialmente sensible que puede enredar el inicio del segundo año de legislatura. Hablamos de la inseguridad, una cuestión que el propio Illa estableció como prioridad de su mandato.

El Govern se fue de vacaciones con un discurso triunfalista sobre la aparente reducción de los datos de criminalidad. Las cifras oficiales indican efectivamente una disminución generalizada de los delitos. Aunque aquí hay que hacer algunas observaciones.
Aunque hay una disminución generalizada de los delitos, también existe un aumento de los tipos más violentos, como los homicidios o las agresiones sexuales. Además, algunos ponen en duda el valor de la estadística porque podría deberse a un descenso de las denuncias. Los ciudadanos cada vez denuncian menos porque saben que a los delincuentes no les pasará nada.
El triunfalismo de la Generalitat también ha sido puesto en duda por los propios responsables de la seguridad. Como publicó E-Notícies, agentes de patrulla aseguran que la realidad es mucho peor de lo que transmiten los mandos oficiales.
La oposición seguirá explotando este tema
Con todo, es plausible que los planes de choque desplegados por el Govern Illa provocara un efectuo disuasorio durante los primeros meses. Pero en Cataluña hay un problema estructural de inseguridad que no puede resolverse de la noche a la mañana con fórmulas mágicas. Y esto supone un problema de credibilidad para un gobierno que ha vendido orden y mano dura.
Salvador Illa sabe que la inseguridad es un tema muy sensible que polariza a la sociedad catalana y que da mucho rédito a la derecha. Su plan de reducción de la delincuencia tenía como objetivo, precisamente, cortar las alas a partidos como PP y Vox.

En los últimos dos meses ha habido al menos nueve muertos y decenas de heridos por arma blanca y armas de fuego en Cataluña. Unas cifras inaceptables en una sociedad occidental moderna, que rebajan el optimismo despertado por el Govern.
El Govern se la juega con la seguridad
El objetivo de Salvador Illa para este segundo año de legislatura es consolidar su gobierno y avanzar en la agenda económica y social. Tras un primer año de acomodo con sus socios, el PSC quiere ahora imprimir su propio sello en la acción de gobierno. Su voluntad es desplegar la gran transformación que prometió en su investidura, con el mensaje de la prosperidad.
Pero ninguna sociedad puede aspirar a la prosperidad si el crecimiento económico no va acompañado de seguridad. El Govern ha intentado aplicar la mano dura, pero de momento no ha funcionado o lo ha hecho de forma insuficiente. Ahora se abre una duda crucial: ¿aplicar más contundencia en la lucha contra la criminalidad, o seguir con el plan trazado?
El PSC quiere medir muy bien la intensidad para evitar dar la razón a la derecha y perder la confianza de sus socios progresistas. Pero al mismo tiempo sabe que revertir la etapa del buenismo en Interior requiere más mano dura de la aplicada hasta ahora.
Las primeras sesiones servirán a la oposición para volver a marcar un tono duro con la delincuencia y poner a Illa contra la cuerdas. Pondrán encima de la mesa los datos de este verano, y que la okupación, las mafias y la multirreincidencia siguen campando a sus anchas. El Govern deberá rebatirlo, y para ello necesitará argumentos más convincentes de los utilizados hasta ahora.
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