Dos personas de pie al aire libre con expresiones serias.
POLÍTICA

ERC, de defender la inmigración masiva a renegar de la Cataluña de los 10 millones

El cambio de discurso de los republicanos es uno de los ejemplos más evidentes de electoralismo en los últimos años

El cambio de rumbo en el discurso de ERC sobre la inmigración ha sido tan drástico como sorprendente. Si hace tan solo un par de años el partido republicano defendía abiertamente un crecimiento demográfico desmedido para Cataluña, ahora se está desmarcando de aquella visión. Por claro interés electoral, ERC reacciona ante la creciente preocupación popular sobre el impacto de la inmigración masiva.

De la promesa de una Cataluña de 10 millones

En diciembre de 2023, Carles Campuzano, entonces consejero de Derechos Sociales de la Generalitat, hablaba con optimismo sobre la llegada de más inmigrantes a Cataluña. Según sus palabras, el crecimiento demográfico de la región era un hecho con el que debía convivirse:

El consejero hacía hincapié en la necesidad de políticas para gestionar este flujo, destacando el impacto positivo de la inmigración en una sociedad con bajas tasas de natalidad. Durante aquella época, ERC no solo asumía este crecimiento, sino que lo defendía como una estrategia para solventar los problemas estructurales de Cataluña.

Fachada de edificio con una estatua ecuestre y una pancarta azul que dice #VolemAcollir

Además, Campuzano participaba en jornadas públicas - reflejadas en la agenda oficial - promoviendo la “Cataluña de los 10 millones”. Estos eventos subrayaban la importancia de la famosa "integración" de los inmigrantes como pieza clave para asegurar el futuro. De hecho, varios miembros de ERC se sumaron a esta corriente, promoviendo la idea de que la inmigración era un motor esencial para la economía catalana.

El giro hacia la crítica de la inmigración masiva

Sin embargo, en los últimos meses, ERC ha virado completamente su postura sobre este tema. Lo que antes se presentaba como una necesidad estratégica, ahora se ha convertido en un foco de críticas dentro de la propia formación. La última manifestación de este giro ha sido la postura adoptada por figuras clave como Elisenda Alamany.

Estos días, Alamany manifestaba su oposición a la contratación masiva de inmigrantes para cubrir puestos de trabajo en grandes empresas. Alamany citaba la necesidad de mejorar las condiciones laborales y los salarios antes de seguir trayendo mano de obra extranjera. De hecho, ha defendido estas tesis en piezas de opinión en medios como La Vanguardia:

ERC, en fin, ha comenzado a señalar que la inmigración masiva no solo empuja los sueldos a la baja, sino que también contribuye a la saturación del sistema de bienestar social. En su análisis, ERC pone evidencia la paradoja de un crecimiento económico que no beneficia a la mayoría de los catalanes.

Una mujer de cabello rizado castaño claro hablando frente a un micrófono amarillo.

Como se ha explicado en E-Notícies, esta es una realidad económica bien conocida y cuyo efecto más inmediato en mercados poco productivos es la bajada de los salarios. Sin embargo, ERC ha necesitado varios descalabros electorales para descubrir el concepto de "PIB per cápita". Ahora bien, lo que en ningún caso se pueden permitir los republicanos es decir que el problema ya es estructural y que, en líneas generales, no tiene una solución buena. De hecho, Francia y Alemania ya adelantan que el Estado del Bienestar tal y como lo conocíamos se ha terminado.

¿Un cambio electoralista? Sí

El giro de ERC se enmarca en un contexto marcado por el creciente descontento ciudadano con la gestión de la inmigración y sus efectos en los barrios humildes. La presión de los resultados electorales ha sido clave para que ERC reoriente su discurso. Es innegable que la preocupación por la inseguridad y la sobrecarga de los servicios públicos se ha intensificado en los últimos meses.

Este cambio en la estrategia de ERC también ha puesto en evidencia la crisis interna que vive la CUP. Los antisistema integrados de Cataluña ahora también reniegan de los años del Volem acollir! y condenan el proyecto de los diez millones. Este giro ha creado tensiones dentro de la CUP, donde todavía sobrevive un alma muy purista que pide puertas abiertas.

➡️ Política

Más noticias: