Dos agentes de policía con casco y chaleco observan una calle urbana con edificios de apartamentos y una furgoneta policial estacionada.
POLÍTICA

El intervencionismo del Govern convierte la okupación en una oportunidad de inversión

Un inversor astuto puede ganar mucho dinero con la compraventa de viviendas okupadas

Estos días, Gabriel Rufián nos dejaba uno de los ejemplos más claros de la dificultad de la izquierda para pensar de manera contraintuitiva. En el Congreso de los Diputados, Rufián resumía su política inmobiliaria en la frase “una familia, una casa”. Del mismo modo, señaló a los “especuladores” como los culpables de esta situación.

Como se explicó en E-Notícies, esto es objetivamente falso por un motivo muy simple. Y es que no hay ningún agente especulador con la suficiente tenencia de oferta para adulterar los precios. Por el contrario, el 90% del mercado del alquiler está en manos de particulares y, más en concreto, de particulares de edad media-avanzada. Si el mercado está así es porque el crecimiento demográfico inorgánico dispara la demanda.

La izquierda, el aliado inconsciente del capital

El caso es que, con el gran problema inmobiliario que hay encima de la mesa, se ha perdido cualquier capacidad para pensar de manera contraintuitiva. De este modo, ya es muy difícil hacer ver que, por ejemplo, intervenir el precio de la vivienda destruye el mercado. Pero hay más ejemplos, como que el intervencionismo dispara el mercado negro.

Varios Mossos de espaldas mirando hacia las casas okupadas La Ruïna y Kubo de la Bonanova con mucho humo en el aire

Y otro de los ejemplos que la izquierda en ningún caso admitirá es que el intervencionismo beneficia a los especuladores (auténticos). La razón es simple. Si, por ejemplo, se limita el mercado del alquiler, gran parte de la oferta rota hacia el mercado de compraventa. Una vez allí, los más beneficiados son los que disponen del capital suficiente (los ricos) para entrar y salir a voluntad.

¿Okupas? Allí hay un negocio

Dentro de esta categoría, hay una subcategoría que refleja aún mejor la situación: la compraventa de viviendas okupadas. Según datos recientes del portal Idealista, Cataluña concentra el 40% de la oferta de viviendas okupadas a la venta. Como es evidente, esto es el resultado de que Cataluña tengan las tasas más altas de okupación de toda España.

En el mercado, una vivienda okupada puede costar entre un 40% y un 60% menos. Ahora bien, los riesgos son obvios: compras un piso con alguien dentro. Esto implica un enorme coste en términos de abogados, procesos, negociación, etc. Pero también implica una posible rentabilidad muy elevada.

Aunque algunos particulares muy atrevidos se lancen a esta modalidad de compraventa, lo cierto es que los más interesados son los especuladores. Las razones vuelven a ser obvias. La primera es que ellos sí disponen del capital de entrada para arriesgarlo en su totalidad. La segunda es que también disponen de los recursos, conocimientos y contactos para enfrentarse a esta situación.

Balcón con el cartel de Se Alquila en Barcelona

Basta con ir a un portal inmobiliario como el Idealista para descubrir que hay todo un mercado de viviendas okupadas. Y en la mayoría de los anuncios se leen expresiones como “oportunidad solo para inversores” o “ideal para inversores que buscan rentabilidad”. En algunos casos, incluso se ofertan viviendas en barrios como Sant Gervasi o Pedralbes.

Una vez que se consigue recuperar la vivienda, lo más normal es que el inversor quiera disparar la rentabilidad. Para ello, se puede volver a beneficiar de las medidas contraproducentes del Govern, y, así, pondrá la vivienda en régimen de alquiler temporal o por habitaciones. De este modo, un inversor astuto ha surfeado la torpeza política para conseguir doble dígito de rentabilidad. 

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