
Un suicidio en un hospital evidencia el colapso de las Urgencias en Cataluña
El sindicato CSIF ya advirtió que más de 3.000 plazas en hospitales públicos han quedado sin cubrir este año
El suicidio de una paciente en las Urgencias del Hospital de Terrassa el pasado 22 de agosto ha puesto de manifiesto la grave situación que atraviesan los servicios sanitarios. La mujer, que sufría un trastorno psiquiátrico grave, estuvo esperando durante 48 horas ser ingresada en una unidad especializada, pero la falta de camas disponibles impidió su traslado a psiquiatría. Este trágico incidente ha encendido las alarmas entre los trabajadores del hospital y los sindicatos, quienes denuncian que el sistema de Urgencias está completamente desbordado.
Xavier Lleonart, presidente del comité de empresa del Consorci Sanitari de Terrassa, ha explicado a RAC1 que este caso refleja un problema crónico. Según denuncian los sanitarios, el servicio de Urgencias está tan saturado que algunos pacientes han tenido que esperar hasta cinco semanas. En un contexto de post-pandemia, el hospital ha llegado a su límite; y los médicos ya enviaron una carta a la gerencia alertando de la situación.

El colapso de las Urgencias: un problema estructural
El sistema de salud de Cataluña está atravesando un momento crítico. La falta de personal, el cierre temporal de camas durante los meses de verano y la saturación de los servicios han creado un escenario insostenible. El sindicato CSIF ha denunciado que más de 3.000 plazas en hospitales públicos han quedado sin cubrir este año. Según el CSIF, esta falta de personal y recursos ha provocado una sobrecarga de trabajo que impide a los profesionales ofrecer una atención adecuada.
A esta falta de recursos se suma la reducción de camas hospitalarias, especialmente en verano, cuando hasta un 20% de ellas quedan inactivas. La situación actual es especialmente preocupante, ya que el sistema sanitario no estaría preparado para hacer frente a una nueva emergencia sanitaria. Según el CSIF, “no hay personal suficiente para atender la situación actual, y mucho menos para afrontar una crisis sanitaria”.

El mismo problema
En última instancia, la tensión de los servicios sanitarios es un caso particular de la tensión general de los servicios público. Esto es el resultado del crecimiento demográfico de los últimos años, que las administraciones no han podido absorber. Algunos ayuntamientos, como el de Olot, ya dicen explícitamente que hace falta un debate profundo sobre demografía.
En cualquier caso, el rumbo que se vislumbra en Europa no va por el aumento de los recursos, sino por el control del gasto. Francia y Alemania ya han dicho que el Estado del Bienestar sufrirá profundos cambios durante los próximos años. Y los servicios sanitarios no serán ninguna excepción.
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