
La okupación vuelve a ser el origen de la delincuencia en Cataluña: detenido por 16 robos en domicilios
La advertencia estaba ahí: la okupación genera 'zonas de confort criminal' que después son difíciles de combatir
La inseguridad vuelve a golpear al barrio del Carmel, en Barcelona. Los Mossos han detenido a un hombre de 37 años acusado de cometer 16 robos con fuerza en viviendas, cinco de ellos en grado de tentativa. El sospechoso, conocido por su actividad frenética y 19 detenciones previas, utilizaba pisos okupados como refugio para ocultarse y preparar nuevos asaltos.
Los hechos se produjeron entre el 11 de septiembre y el 30 de octubre, cuando el ladrón asaltaba domicilios del Carmel trepando por las fachadas para acceder por balcones o ventanas. Robaba joyas, dinero en efectivo y objetos electrónicos, con un botín que la policía estima en unos 6.000 euros.

El operativo se cerró el 30 de octubre, cuando los agentes de la comisaría de Horta-Guinardó lo sorprendieron in fraganti tras dos nuevos robos. El arresto se produjo en la calle Sigüenza y el sospechoso pasó a disposición judicial el 1 de noviembre.
La policía le atribuye también un robo con violencia en domicilio, otro en la vía pública, una violación de domicilio, un hurto y una estafa con tarjeta bancaria. En total, una trayectoria delictiva que, según los Mossos, demuestra un patrón de multirreincidencia sin freno.
Pisos okupados como base delictiva
El caso ha reabierto el debate sobre el uso de viviendas okupadas como centros de operaciones delictivas, un fenómeno cada vez más extendido en Cataluña. Según la nota oficial de los Mossos, el detenido “entraba a robar en casas habitadas aprovechando la cobertura que le daban personas conocidas que residían en pisos con ocupación delictiva”.
Estos inmuebles funcionaban como puntos de paso y refugios temporales, lo que dificultaba la labor policial y retrasaba su identificación. Es decir, estamos ante un caso claro de lo que E-Notícies, haciéndose eco de expertos en la materia, se explicaba como "zonas de confort criminal".
El patrón detectado en el Carmel es similar al de otros barrios barceloneses donde la okupación se ha convertido en un foco de delincuencia organizada y reincidente. Vecinos del distrito denuncian que muchos pisos okupados terminan siendo utilizados por ladrones y traficantes.
El debate sobre la multirreincidencia
La detención de este criminal vuelve a poner sobre la mesa el fracaso de las políticas contra la multirreincidencia. Con casi una veintena de detenciones a sus espaldas, el delincuente seguía en libertad y continuaba operando en la misma zona.
En barrios como el Carmel, donde los robos en viviendas se repiten cada semana, la sensación de impunidad es generalizada. Las asociaciones vecinales reclaman más presencia policial y una reforma penal efectiva para frenar a los reincidentes y recuperar la seguridad en las calles.
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