Un hombre es arrestado por tres policías en una calle estrecha
POLÍTICA

La multirreincidencia se ceba con otro barrio de Barcelona y los vecinos dicen basta

El Ayuntamiento de Collboni es consciente de que solo pueden navegar este problema con anuncios y propaganda

El barrio del Fort Pienc se ha sumado a la lista de zonas donde la inseguridad ya forma parte del día a día. Vecinos, comerciantes y asociaciones escolares han presentado un manifiesto conjunto para denunciar el deterioro del entorno y exigir acciones urgentes al Ayuntamiento de Jaume Collboni.

El texto, impulsado por diversas entidades del barrio, describe una situación límite. Los residentes alertan de un aumento de los robos, el tráfico de drogas, la suciedad y el incivismo. También del crecimiento del sinhogarismo, que ha convertido algunas calles en espacios donde, dicen, “ya no se puede pasear tranquilos”.

Policía detiene a una persona

El presidente de la asociación vecinal, Jordi Casanovas, lo resumió con crudeza a Betevé. “Hay reincidentes y con ellos se debe actuar rápidamente. Es una urgencia que tenemos”. Los vecinos reclaman más presencia policial, una persecución efectiva de los multirreincidentes y una mejora del servicio de limpieza.

El Ayuntamiento admite no tener solución

El concejal del Eixample, Jordi Valls, propuso una reunión con las entidades del barrio, la Guardia Urbana y los servicios sociales para tratar los puntos calientes. Pero también reconoció algo que inquieta: que el consistorio no tiene una solución inmediata. Admitió que le preocupa especialmente la combinación de varios factores delictivos, cosa que en E-Notícies hace tiempo que se adelanta.

Mientras tanto, los vecinos denuncian que la situación se agrava cada semana. Aseguran que la degradación se ha extendido desde las calles más céntricas hasta las zonas residenciales, afectando tanto a las familias como a los comercios.

Un patrón que se repite en toda Barcelona

Lo que ocurre en Fort Pienc no es un caso aislado. Barrios como Sant Antoni, el Raval, la Barceloneta o Nou Barris viven la misma realidad: delincuentes multirreincidentes, sensación de impunidad y abandono institucional. La capital catalana acumula más de 400 delincuentes reincidentes identificados por los Mossos, responsables de miles de detenciones cada año.

Jaume Collboni, el alcalde de Barcelona, vestido con un traje azul y corbata, está sentado en un entorno interior con paredes de piedra y una puerta de madera decorativa al fondo.

Pese a los planes de seguridad anunciados por el Ayuntamiento, los resultados son casi nulos. La Barcelona socialista de Jaume Collboni sigue atrapada en el mismo problema que heredó de Ada Colau. Es decir, un modelo que no logra frenar la delincuencia ni recuperar la confianza vecinal.

En este sentido, el malestar se extiende por toda la ciudad y de manera estructural. Las manifestaciones vecinales se multiplican y cada vez son más los barrios que coordinan acciones conjuntas. Además, no hay que olvidar que estas manifestaciones son deliberadamente apartidistas.

De este modo, mientras el poder político intente capitalizar el problema en uno u otro sentido, se va a cebar todavía más este problema social. Y es que no olvidemos que, hace relativamente poco, autoridades como el exconsejero Elena atribuían el problema a percepciones alentadas por la "extrema derecha"

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