Un furgón policial frente al centro penitenciario Brians II, a 21 de febrero de 2023, en San Esteban Sasroviras, Barcelona, Catalunya
POLÍTICA

Las cárceles catalanas superan los 9.000 reclusos, y el Govern habla ya de 'saturación'

La realidad de fondo la conocen todos: la presión migratoria ha tensado mucho el sistema penitenciario catalán

Cataluña ha superado la barrera de los 9.000 presos y el propio Govern empieza a reconocer una situación de “saturación” en el sistema penitenciario. El consejero de Justicia, Ramon Espadaler, ha anunciado un plan de ampliación de plazas y la instalación de nuevos sistemas de seguridad en los centros. Esto incluye inhibidores de drones y de móviles, además de 256 nuevas plazas en la prisión de Mas d’Enric, en el Tarragonès.

El aumento de internos es sostenido y refleja una tendencia que se agrava año tras año. Solo en los últimos doce meses, el número de reclusos ha crecido en más de quinientos. Las prisiones de Brians 2, Quatre Camins y Brians 1 concentran la mayor parte de la población penitenciaria, mientras los sindicatos y funcionarios alertan de un colapso operativo.

El secretario general de PSC-Units per Avançar, Ramón Espadaler, durante la interpelación del PSC-Units al Govern sobre la deuda de la Generalitat con el ámbito local, en el Pleno del Parlament, a 2 de noviembre de 2021, en Barcelona

El Govern promete más plazas, pero admite el límite

Espadaler intenta presentar el plan como una “modernización” del sistema, pero las propias palabras del consejero delatan la gravedad del problema: “Si la tendencia continúa, podríamos llegar a un punto de saturación”. La alternativa sería volver a meter a más internos por celda, “pero no daremos pasos atrás en la dignidad que merecen los internos”.

El Govern ha anunciado una inversión de más de 7 millones para reforzar la seguridad tecnológica, además de 12 millones para un nuevo centro de formación de funcionarios. Sin embargo, los propios empleados denuncian que el problema no es la tecnología, sino la falta de personal, agresiones constantes y sobrepoblación extranjera. En las cárceles catalanas, según datos oficiales, más del 52% de los reclusos son extranjeros, lo que supone una sobrerrepresentación sin precedentes.

Una crisis anunciada desde hace años

Los datos actuales no sorprenden a los pocos medios que llevan tiempo denunciando el deterioro del sistema penitenciario. E-Notícies ya alertó de esta deriva cuando el número de presos rondaba los 8.800, con un coste diario superior a 1,2 millones de euros para la Generalitat. Hoy, ese gasto se dispara aún más, y el problema sigue sin resolverse.

La tendencia es clara: desde 2023, Cataluña ha pasado de poco más de 8.000 internos a más de 9.000, una subida del 14% en apenas dos años. Mientras tanto, la construcción de nuevos centros avanza lentamente. La futura prisión de la Zona Franca, con una inversión de 43 millones, no estará lista hasta 2026.

Imagen de las protestas por el asesinato de Núria

La inmigración, factor determinante en el colapso

Los sindicatos advierten de un problema que el Govern evita abordar: el impacto de la inmigración en el sistema penitenciario. Según sus datos, el 52,34% de los internos son extranjeros, una cifra que asciende hasta el 74% en los centros de jóvenes. En algunos módulos de régimen cerrado, el porcentaje supera el 60%.

Los funcionarios describen esta situación como “una bomba de relojería penitenciaria”. Señalan que la falta de integración, las diferencias culturales y la violencia dentro de los centros generan una conflictividad creciente, especialmente hacia las funcionarias. “La mayoría de inmigrantes no son delincuentes, pero la mayoría de los delincuentes sí que son extranjeros”, apuntan desde el sindicato.

Esta realidad, que durante años se ha querido silenciar por “buenismo político”, está empezando a reconocerse incluso desde los propios despachos del Departament de Justícia. Espadaler admite que hay más dotación policial, pero evita mencionar el origen de los internos. Los funcionarios, en cambio, lo tienen claro: el aumento de delincuencia vinculada a la inmigración ilegal es la principal causa de la saturación carcelaria.

Una advertencia que llega tarde

Las cifras publicadas esta semana solo confirman lo que los sindicatos llevan años denunciando: el sistema penitenciario catalán está al borde del colapso. La combinación de inmigración descontrolada, delincuencia multirreincidente y falta de personal ha creado una situación muy compleja. Como era de esperar, el Govern Illa huye hacia adelante con proyectos faraónicos, más dinero y, sobre todo, promesas en el calendario.

El caso es que Cataluña paga hoy el precio de décadas de inacción y complacencia política. Las cárceles ya superan los 9.000 reclusos, la mitad extranjeros, y los funcionarios trabajan bajo amenaza constante. Mientras Illa y Espadaler hablan de “evitar la saturación”, los profesionales del sistema avisan de que la saturación ya es un hecho.

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