
Junts reivindica el legado del referéndum del 1O en medio de una avalancha de críticas
El apego de Junts al procesismo simbólico es otra muestra de que no saben cómo navegar la nueva realidad política
Junts ha aprovechado el octavo aniversario del referéndum del 1-O para reafirmar la vigencia de aquel "mandato" y su compromiso en hacerlo efectivo. A través de un comunicado, la formación sostiene que el 1-O fue la “máxima expresión de la voluntad de ser de los catalanes”. Señalan que, con más de un 90% de votos a favor de la independencia, “obliga a mantener la fidelidad” al proyecto.
Así mismo, Junts denuncia que la represión y la “criminalización” por parte del Estado español siguen siendo hoy una realidad. Como viene siendo habitual, acusan al poder judicial de bloquear la aplicación de la ley de amnistía. Para el partido, esta situación constituye “un golpe de Estado togado”.

Puigdemont reivindica el 1-O, pero el malestar crece
El propio Carles Puigdemont también se pronunció en las redes sociales, asegurando que el 1-O fue un éxito y un motivo de orgullo. Recalcó que el independentismo ganó aquel día y que sigue siendo un referente político y moral para el movimiento. Sin embargo, las reacciones en redes ante tanta épica han sido muy airadas.
Muchos usuarios le recuerdan a Junts su apoyo parlamentario al PSOE en Madrid. La crítica es la ya habitual: "ya no os cree nadie, estafadores". "Con los hechos habéis perdido credibilidad", "nunca habéis estado comprometidos con la independencia", dicen los usuarios.
Este malestar refleja una fractura cada vez más evidente entre la retórica épica de Junts y la percepción ciudadana. Sin lugar a dudas, el electorado independentista ha dejado de ser procesista. Es decir, ya casi nadie se cree que el procés fuera otra cosa que la huida hacia adelante de una élite política.
El contexto electoral agrava la situación
Las críticas en redes sociales no son un fenómeno aislado, sino que se reflejan también en el panorama electoral. Las encuestas más recientes plantean un verdadero colapso para Junts. La encuesta de Ipsos para La Vanguardia, por ejemplo, le daba 19 escaños a AC y 21 a Junts.
Los sondeos, en definitiva, dibujan un escenario en el que el independentismo tradicional pierde hegemonía en beneficio de partidos sin herencia. Ahora bien, ni Junts ni ERC han movido ficha. Y esto llega hasta el punto de que, literalmente, han escogido a los mismos líderes.
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