Jaume Collboni, el alcalde de Barcelona, vestido con un traje azul y corbata, está sentado en un entorno interior con paredes de piedra y una puerta de madera decorativa al fondo.
POLÍTICA

Jaume Collboni se apunta al cordón sanitario y crea la ‘Unidad Antibulos’

Nada nuevo: el PSC alimenta la estrategia del miedo para desactivar a Junts y mostrarse como el voto útil de la izquierda

El alcalde Collboni ha anunciado la creación de una “Unidad Antibulos” con la que el Ayuntamiento pretende combatir la desinformación y los famosos "discursos de odio". La iniciativa se presentó durante la convención del PSC de Barcelona, celebrada en la antigua fábrica Fabra i Coats. Según explicó el alcalde, el objetivo es “plantar cara a quienes usan la mentira y el odio como forma de construir su discurso político”.

Collboni aseguró que Barcelona será “la primera ciudad de España” en poner en marcha una estructura de este tipo. En su intervención destacó que la medida busca “concienciar, sobre todo, a la gente joven”, para que aprendan a contrastar las informaciones que reciben en redes. El alcalde enmarcó el proyecto en una política de “valores democráticos” y apeló a una ciudad “unida, inclusiva y positiva” frente a lo que denominó los discursos de división.

El dirigente socialista reivindicó que la ciudad “volverá a ser pionera”, recordando la etapa de los gobiernos municipales del PSC en los años noventa y dos mil. La nueva unidad dependerá del consistorio y actuará como un espacio de referencia para el tratamiento de la información digital. Según avanzó, sus funciones se centrarán en la educación mediática, la formación y la sensibilización entre el público joven.

Varias personas en la terraza de un bar, a 7 de abril de 2024, en Madrid (España)

Por si fuera poco, la “Unidad Antibulos” forma parte de un paquete de medidas presentado por Collboni durante la misma convención. Entre ellas, se incluyen un plan antirracista y una ordenanza municipal contra la discriminación y los delitos de odio. El alcalde defendió que Barcelona debe ser “una ciudad abierta, integradora, cosmopolita y diversa”.

En el mismo discurso, Collboni se refirió a los resultados electorales de Nueva York, donde el socialista Zohran Mamdani ha ganado la alcaldía. Citó su victoria como un “mensaje de esperanza” frente a lo que describió como el avance de la “ultraderecha y los populistas”. En este contexto, vinculó la nueva unidad a la necesidad de “defender los fundamentos de la democracia” desde las instituciones locales.

Nada nuevo bajo el sol

Las palabras y decisiones del alcalde Collboni son prototípicas y no hay en ellas una gran innovación en términos de estrategia política. Y más allá de lo que ocurra en Nueva York con la última incorporación a la izquierda desde la clase alta, la situación se puede aterrizar a Cataluña. En este sentido, las novedades del alcalde Collboni no van más allá de la estrategia del miedo que tan bien usa el PSC.

A pesar de haber desplumado al procesismo y contar con las máximas cotas de poder, el PSC transmite la sensación de un peligro político inminente. El objetivo de este alarmismo no es otro que desactivar a Junts en beneficio de Orriols y mostrarse como voto útil frente a ERC y Comuns. Además, esto se puede inscribir en la retórica del "diálogo" y el "reencuentro" que, vía sanchismo, el PSC ha instalado en Cataluña en consonancia con el postprocés.

Un hombre de cabello canoso y barba sonríe mientras una mujer de cabello corto y rojizo lo saluda con una mano en el hombro, ambos vestidos de manera formal en un entorno interior elegante.

De esta manera, si la jugada sale bien, el PSC se encontrará con una oposición completamente fragmentada, un independentismo muerto y unos socios dependientes. Al mismo tiempo, el PSC ganará ascendencia dentro de un PSOE que antes o después se enfrentará a la salida de Sánchez. 

Asunto distinto, y también sorprendente, es que Junts se preste a este desangrado progresivo y la izquierda no consiga ese "frente amplio" que piden figuras como Rufián. En cualquier caso, desde el momento que no ha habido cambio de caras (Puigdemont, Junqueras y Colau), no es de esperar un cambio de estrategia.

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