
Janet Sanz ficha por RAC1, emisora beneficiada con 2,3 millones por el gobierno del que formaba parte
¿Es ético el intercambio de favores entre los representantes público y los medios hipersubvencionados?
El Món a RAC1, el programa matutino de Jordi Basté en la emisora del Grupo Godó, ha anunciado esta mañana por sorpresa la incorporación de Janet Sanz como tertuliana. La exteniente de alcalde de Barcelona está siendo estos días foco de atención. Tras abandonar la política activa se ha incorporado como asesora en un instituto que el gobierno de Ada Colau, del que ella formaba parte, regó con suculentas subvenciones.
No hay nada de ilegal en la contratación de Janet Sanz por la Asociación Mundial de las grandes Metropolis (en la noticia original se hacía referencia erróneamente al Instituto Metrópoli, que es una organismo que nada tiene que ver con la Associación de las Grandes Metrópolis, entidad que sí ha contratado a Janet Sanz), como tampoco por su incorporación como tertuliana en RAC1. Si plantea, en cambio, un debate ético sobre las puertas giratorias y el círculo cerrado de un poder alimentado con el dinero de todos.

La asociación Metropolis, a la que Janet Sanz se incorpora tras más de una década en la política institucional, recibió más de 1,2 millones de euros en subvenciones durante el gobierno del que Sanz formó parte. Además, el departamento de Acción Climática del que Sanz es vicepresidenta regó con 1,5 millones de euros al instituto que ahora la contrata. Un claso fragrante de las puertas giratorias con los que supuestamente iban a acabar políticos como Ada Colau y Janet Sanz.
Pero eso no es todo. Porque la exteniente de alcalde ficha ahora por una emisora a la que el gobierno de Ada Colau benefició con 2,3 millones de euros en publicidad institucional entre 2019 y 2023. ¿Se entiende mejor ahora cómo funciona el poder en Cataluña?
Cómo funciona el poder en Cataluña
No se trata solo de una cuestión crematística, ya que, de hecho, los honorarios de tertuliano de RAC1 son más bien moderados. Pero sí es una muestra más de la estrecha vinculación entre los medios subvencionados y la élite política que les subvenciona con dinero público. Dicho de otra forma, el dinero de tus impuestos va para enriquecer unos medios que sostienen el relato de quien gestiona tus impuestos.
Es al mismo tiempo un fiel reflejo de cómo funciona el poder en Cataluña y la falta de pluralidad en el panorama de medios de comunicación. En este sentido, el Grupo Godó lleva años siendo el más beneficiado por las subveciones y la publicidad institucional. Un favor que este grupo comunicativo devuelve con vasallaje informativo, visible por ejemplo en el sectarismo ideológico de programas como el de Basté.
Frente a este modelo de medios subvencionados, hay quienes defienden un modelo basado en la libre competencia. Un modelo donde los medios no funcionen a base de inyecciones de dinero público a cambio de favores, sino que sus beneficios dependan de la audiencia que tienen. Esto beneficiaría la pluralidad e impediría casos como el de Janet Sanz, donde hay un evidente intercambio de favores.
Más noticias: