Persona de cabello muy corto usando una camiseta negra con un mensaje provocador en inglés y árabe, de pie frente a una pancarta feminista.
POLÍTICA

La izquierda deja sola a la activista juzgada en Marruecos por decir 'Alá es lesbiana'

Se enfrenta a cinco años de cárcel por decir que el islam es una ideología 'fascista y misógina'

Ibtissar Lachgar es una a activista feminista marroquí juzgada en su país por aparecer con el mensaje “Alá es lesbiana” en la camiseta. Fue detenida hace unas semanas por una publicación en la que también acusaba al Islam de ser una ideología “fascista y misógina”. ‘Betty’, que así es como se la conoce, se enfrenta a una pena de hasta cinco años de cárcel por “atentar contra la religión islámica”.

Mujer de cabello rizado y bufanda azul claro mirando hacia la cámara con un fondo de mosaico geométrico colorido

El caso ha levantado una gran polvareda en Marruecos, donde organizaciones feministas y de derechos humanos han defendido su absolución. En cambio, apenas ha trascendido en los círculos políticos y mediáticos españoles. Llama especialmente la atención el silencio de la izquierda.

Lachgar, que además sufre cáncer, está recibiendo el apoyo de organismos como la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH). Así mismo, organizaciones feministas y laicas defienden el derecho a la libertad de expresión y piden su liberación por razones humanitarias. Esto abre nuevamente el debate sobre las libertades fundamentales en los países islámicos.

Por qué no apoyan a la activista

Ibtissar Lachgar es una conocida activista en su país, fundadora en 2009 del Movimiento Alternativo para las Libertades Individuales. Defiende la legalización del aborto y las relaciones extramatrimoniales, así como los derechos de la comunidad LGTBI. 

Aunque estas luchas entroncan con el ideario de la izquierda española y europea, la activista no ha recibido el apoyo esperado. El problema es el de siempre, los complejos de una izquierda que entre el feminismo y el islam acaban inclinándose siempre por este último. De hecho, no tienen reparo en acusar de islamófobos a quienes sí defienden estas causas.

El caso más flagrante fue el abandono de las mujeres iraníes en su lucha contra el régimen teocrático de Irán. La izquierda no hizo ninguna campaña a favor de estas mujeres que se jugaron la vida reivindicando su libertad. Incluso acusaron de extrema derecha a sus defensores.

Amparada en el relativismo cultural, la izquierda considera que todas las culturas son iguales y ninguna está por encima de las demás. Esto lleva a negar la superioridad de los valores occidentales respecto a otras tradiciones que niegan la igualdad de la mujer o los derechos homosexuales. La izquierda, tradicionalmente anticlerical, acaba subyugada a una religión como el islam.

El silencio en Cataluña y España

En Cataluña vemos como mujeres marroquíes que critican el islam, como la escritora Najat El Hachmi, son tachadas de islamófobas por los progres. Curiosamente, estas mujeres tienen más apoyo entre las organizaciones feministas de su país que en la izquierda occidental.

Tampoco el feminismo institucional en Cataluña y España se ha prodigado mucho en el apoyo a estas mujeres. Sucede lo mismo a la hora de defender las mujeres víctimas de abusos o violaciones cuando el agresor es extranjero. En el caso de la activista feminista marroquí, tampoco ha recibido el apoyo de los gobiernos español y catalán, que hubiera sido de mucha ayuda.

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