Dos hombres con expresión seria y preocupada aparecen en primer plano con una bandera estelada desenfocada al fondo y una multitud manifestándose.
POLÍTICA

El independentismo entierra al procesismo en su Diada más amarga

Sílvia Orriols se erige como nuevo liderazgo de un movimiento fracturado y agotado

El independentismo llega a la Diada de este año más fragmentado y debilitado que nunca. El grueso del movimiento señala como responsables a los líderes procesistas, Carles Puigdemont y Oriol Junqueras. En menos de una década han pasado de representar las aspiraciones de una mayoría a encarnar el fracaso de un movimiento en declive.

Dos mujeres mayores caminando junto a una bandera estelada mientras una mujer joven pasa por el lado opuesto.

Los resultados electorales y las encuestas de opinión son el mejor termómetro para valorar el hundimiento del procesismo. En el último ciclo electoral (2023-2024), ERC y Junts han perdido más de un millón de votos. El independentismo institucional ha pasado del 52% al 43%.

Votos perdidos por ERC y Junts

ERC
Junts
Municipales 2023
300.000
7.000
Generales 2023
416.000
141.000
Autonómicas 2024
180.000
102.000
Europeas 2024
373.000
580.000

Fuente: Centro Electoral

El engaño de los partidos procesistas y sus líderes ha llevado a la desmovilización, que se refleja en una pérdida de apoyo al independentismo. En tan solo unos años, el soberanismo ha pasado de rozar el 50% a caer hasta el 38%. El desplome es aún más evidente en el caso de los jóvenes, donde el apoyo ha pasado del 47% al 27%.

Otro dato interesante para entender el hundimiento del procesismo es la pérdida de apoyo de sus líderes. En vísperas del referéndum del 1 de octubre de 2017, Oriol Junqueras tenía un 5,3 de valoración y Carles Puigdemont un 5,1. En el último barómetro del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) de la Generalitat, los dos líderes suspenden: el de ERC con un 4,9 y el de Junts con un 3,7.

Diada marcada por la división

Asñi llegan los dos principales partidos independentistas a la Diada de este año, marcada por la fragmentación y la desmovilización. Las entidades procesistas han renunciando a las grandes movilizaciones de antaño cediendo el protagonismo a las instituciones. La ANC ha contribuido a más fragmentación, con nuevos ataques de Lluís Llach a Aliança Catalana.

El resquemor hacia el procesismo se combina con un sentimiento de exclusión que deja fuera a los 120.000 votantes de Aliança Catalana. A ellos hay que sumar las decenas de miles de catalanes que, según las encuestas, simpatizan con Sílvia Orriols.

Lluís Llach, levantando el puño y hablando apasionadamente en un micrófono.

Este puede ser pues la última Diada liderada por el procesismo a través de sus partidos y entidades. Es un proceso que se viene gestando en los últimos años, y que podría culminar hoy con un pinchazo que se prevé histórico y un aroma de fin de ciclo flotando en el ambiente. Ante el hundimientos de ERC y Junts destaca el auge de un nuevo independentismo con marca orriolista.

Aliança Catalana toma empuje

La Diada de este año llega marcada por la división ideológica del independentismo, que puede verse reflejado en la guerra de banderas de Palestina. También por los pactos de Junts y ERC con el PSOE/PSC, que han acabado por arruinar el crédito de sus líderes. Las bases del independentismo culpan a Puigdemont y Junqueras de tener a Illa en la Generalitat.

Se da la contradicción de que Puigdemont y Junqueras han logrado sobrevivir al frente de sus partidos, pero las bases les dan la espalda. El declive de estos partidos coincide con el hundimiento de la ANC, Òmnium Cultural y el Consell de la República. En su día fueron referente del movimiento, pero hoy han quedado reducidos a sucursales de los partidos.

Esta Diada puede marcar el vuelco definitivo en el independentismo, con Sílvia Orriols como nueva líder del movimiento soberanista catalán. Las encuestas indican que podría quintuplicar resultados. Y en la calle se respira un triunfuo del orriolismo más allá del ámbito institucional.

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