
La geopolítica acentúa la polarización política en Cataluña
Los partidos catalanes se han mostrado divididos en los últimos acontecimientos como Venezuela e Irán
2026 ha empezado con varios conflictos geopolíticos que parecen haber acelerado la crisis mundial. Desde el ataque de EEUU a Venezuela hasta la revuelta popular en Irán y la incertidumbre en torno a las guerras de Ucrania y Gaza. Todos estos conflictos han tenido su impacto en Cataluña, donde el posicionamiento de los partidos políticos evidencia la enorme polarización ideológica.
La izquierda salió en defensa del régimen de Nicolás Maduro tras el ataque de los EEUU el pasado 3 de enero. ERC, Comuns y CUP mostraron su rechazo más absoluto a la operación estadounidense y la detención del dictador. Incluso organizaron manifestaciones de rechazo, a las que por cierto fueron más activistas que venezolanos, ya quela gran mayoría se manifestó en contra del régimen de Nicolás Maduro. El PSC optó por la equidistancia inicialmente, aunque la presión de sus socios les llevó a endurecer el tono contra el ataque de EEUU a Venezuela.

PP y Vox sí se manifestaron al lado de los exiliados, celebrando la captura de Nicolás Maduro y apoyando un proceso de transición democrática. Aunque no tardaron en aparecer también las fisuras. Mientras que Vox respaldó en todo momento el papel de Donald Trump, el PP marcó distancias tras apoyar a la chavista Delcy Rodríguez en lugar de apostar por la líder opositora María Corina Machado. Aliança Catalana, por su parte, celebró la caída de Maduro y apostó por una transición democrática en Venezuela.
Irán ha retratado a la izquierda catalana
La crisis abierta en Irán también ha destado una batalla política en Cataluña, y sobre todo ha servido para retratar a la izquierda catalana. Aunque se trata de una revuelta popular y feminista, los partidos de la izquierda se han puesto de perfil. Solo ERC rompió su silencio tras varias jornadas de protestas y represión. El resto, desde la CUP hasta los Comuns, pasaron del incómodo silencio al apoyo directo al régimen iraní. El caso más claro es el de Podemos, que criticó las sanciones a Irán e insistió en denunciar la inflitración de Estados Unidos e Israel en las revueltas. En Cataluña, varios influencers y figuras mediáticas de la izquierda también jugaron a la equidistancia, blanqueando la imposición del velo islámico o caracterizando la revuelta popular como imperialista al servicio de los yankis. Incluso intelectuales referentes de la izquierda como Manuel Delgado defienden el régimen iraní, diciendo que "es el único que se opone al nazi-sionismo".

La derecha, por su parte, se ha puesto al lado de los manifestantes y ha criticado a la izquierda por dar la espalda a las mujeres iranís. Vox y PP volvieron a mostrar diferencias: Vox apoyó una intervención estadounidense en Irán, mientras que el PP mostró sus reservas. Eso sí, Alberto Núñez Feijóo mostró su apoyo sin reservas a los manifestantes y pidió al Gobierno de Pedro Sánchez un posicionamiento más claro. Aliança Catalana defendió la revolución iraní, y aprovechó para atizar a la izquierda y a la diputada de ERC Najat Driouech por llevar el velo.
Trump divide a los partidos catalanes
Todos estos conflictos están girando en torno al papel protagonista de Donald Trump, que está mostrando un perfil más intervencionista que su primer mandato. La intervención en Venezuela intensificó los ataques de la izquierda catalana hacia Trump, que se ha convertido en su anticristo. El PP lo apoya aunque marcando distancias, mientras que Vox y Aliança Catalana ven en él al portador de un nuevo orden mundial.
En medio de tanta tensión política ha habido también la firma del tratado comercial Mercosur. Partidos como Vox y Aliança Catalana, pero también Podemos y ERC, han criticado el tratado al considerarlo perjudicial para un sector tocado de muerte. Las protestas de los agricultores y los cortes de carreteras muestran una rebelión contra las élites europeas, y evidencian la debilidad de la UE.
Todo esto intensifica la batalla cultural en Cataluña, entre aquellos partidos que defienden el globalismo y el orden mundial que se hunde, y los que defienden un nuevo orden mundial basado en la soberanía de los estados. Esto solo ha hecho que empezar. Pero a falta de que se reanude el curso político en Cataluña, el 26 de enero, la crisis mundial atiza la guerra ideológica entre izquierda y derecha.
Más noticias: