Mujer joven al aire libre sosteniendo y quemando la fotografía de un hombre mayor con barba y turbante mientras fuma un cigarrillo
POLÍTICA

Protestas populares en Irán: por qué calla la izquierda catalana

Su silencio atronador contrasta con las campañas a favor de Palestina o del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela

Las protestas populares en la República Islámica de Irán están tomando el carácter de una auténtica revolución. Tras varios días de movilizaciones contra el régimen de los ayatolás por la crisis económica, las protestas se extendieron este jueves a todas las provincias del país. Las organizaciones de derechos humanos hablan ya de más de 40 muertos y 2.000 detenidos.

Dos personas jóvenes están al aire libre, una de ellas lleva una camiseta con el mensaje We are all Palestine Action y la otra una camiseta negra con un gráfico y la frase Ship to, ambas parecen participar en una actividad o protesta.

La valentía de los manifestantes iraníes, en su gran mayoría mujeres, contrasta con el silencio atronador de la izquierda en los países occidentales. Así ocurre también con la izquierda catalana, la primera en ponerse al frente de luchas como Venezuela o Palestina, pero nuevamente retratada con la crisis iraní. Tras casi dos semanas de protestas contra el régimen tiránico y feminicida de Irán, partidos como el PSC, ERC, Comuns y la CUP siguen sin mover un dedo para defender la causa del pueblo iraní.

El Gobierno de Pedro Sánchez lleva meses liderando el frente internacional de defensa de Palestina y contra el Estado de Israel. Junto a sus socios, también se ha posicionado en contra de la detención de Nicolás Maduro en Venezuela. En cambio, no se ha pronunciado sobre Irán.

El doble rasero de la izquierda catalana

El presidente del PP y líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, ha pedido al Gobierno de Pedro Sánchez su apoyo explícito al pueblo de Irán. Lo ha hecho a través de un tuit, donde ha destacado el papel de las mujeres en la revuelta contra los ayatolás. "Estos momentos separan a quienes creen de verdad en la libertad de quienes solo usan las causas a su conveniencia", ha dicho.

En Cataluña, la izquierda muestra también un doble rasero difícil de justificar. Hace solo unos meses, Barcelona se convirtió en centro mundial de la causa palestina al zarpar la flotilla rumbo a Gaza con políticos y activistas. Los partidos de la izquierda llegaron a forzar una declaración institucional en el Parlament a favor de Palestina y en contra del "genocidio" de Israel.

Multitud de personas marchando y sosteniendo una gran bandera con los colores de Palestina en una calle rodeada de palmeras y barcos al fondo

Hace solo unos días, PSC, ERC, Comuns y CUP sacaron comunicados contra la detención de Nicolás Maduro. Partidos y organizaciones de la izquierda convocaron concentraciones en varias ciudades de Cataluña a favor del régimen venezolano. Pero estos partidos siguen callados ante las protestas del pueblo iraní, que una vez más  se encuentra solo luchando contra el poder tiránico de los ayatolás.

¿Por qué callan?

El motivo no es otro que la connivencia de la izquierda occidental con el islamismo. El delirio llega a tal extremo que una parte de la izquierda radical considera que defender la causa de las mujeres iranís es fomentar la islamofobia. Los progres, desde el PSC y ERC, a Podemos y la CUP, ven a Irán como líder del frente antiimperialista que se enfrenta a Estados Unidos e Israel. 

En el caso de Irán, el régimen de los ayatolás es también un catalizador de las filias islámicas y el autoodio occidental de los progres. Su idilio se remonta a la revolución islámica liderada en 1979 por el ayatolá Jomeini contra el shah. La izquierda apoyó a los líderes islámicos porque vio en la revolución iraní una lucha popular contra el poder aliado de los Estados Unidos.

Pero aquella revolución triunfante implicó también la sustitución del régimen proocidental por una teocracia islamista que instauraba el imperio de la sharia (ley islámica). Con las décadas, el régimen ha endurecido su carácter totalitario, persiguiendo los derechos de las mujeres y la homosexualidad. He ahí la gran contradicción de la izquierda, que luego levanta las banderas del feminismo y los derechos LGTBI.

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