
El entorno de la CUP calienta la Diada con una emboscada a Aliança Catalana
Es muy probable que se repitan las imágenes del año pasado en el Fossar de les Moreres: violencia y división
El fin de la mayoría procesista en el Parlament y la irrupción de Aliança Catalana han llevado al independentismo a su peor momento. La división, las acusaciones cruzadas, las agresiones y la falta de unidad están a la orden del día. Y la Diada es el mejor termómetro para recoger toda esta situación.
Sin ir más lejos, durante las últimas jornadas, ya hemos visto mucha tensión a propósito de la participación de Aliança Catalana en la Diada. La ANC, altavoz procesista por excelencia, ha marginado a la formación de Orriols comparándola con Vox y acusándole de no respetar los derechos humanos. Por su parte, Orriols responde que la ANC es un cadáver político y que ya no dispone de legitimidad civil suficiente.
Ahora, los últimos en sumarse a los ataques a AC son los sectores más radicales de la CUP. Concretamente, el colectivo “Tombem Aliança Catalana”, autodenominado como “grupo de apoyo de las 13 militantes encausadas para hacer frente a la extrema derecha catalana”. Con un mensaje bastante agrio, este grupo habla de “enterrar a los traidores” en el Fossar de les Moreres. Se repite así la imagen del año pasado en el mismo escenario.

Esto no ha sentado nada bien entre los críticos de la CUP y los seguidores de Aliança Catalana. En esencia, los usuarios vienen a decir qué clase de autoridad tiene este grupo para vetar o amenazar a otros independentistas. Entre los comentarios en redes se leen cosas como “pero si sois cuatro, y de cuatro uno es un policía español”, “de 13 encausados pasaréis a 50”, “sois patéticos”.
La CUP en horas bajas
Ciertamente, se trata de un grupo minoritario y con un discurso escasamente representativo del grueso de los electores. En cualquier caso, la CUP y sus satélites han hecho del antagonismo con AC una de sus banderas electorales. Esto se enmarca en un momento de profunda decadencia electoral para la CUP y cambio de discurso.
Lo que es seguro es que el reajuste postprocesista todavía sigue en marca. Y es que, la Diada del año pasado, también fue de división interna; hay que recordar el desprecio público que sufrieron los dirigentes de ERC en aquella ocasión. El procesismo en sus horas más bajas.
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