
El apoyo a Palestina de la ANC divide al independentismo a las puertas de la Diada
Muchos 'indepes' exigen que el movimiento tenga una orientación política orientada a los resultados reales
El apoyo público de la ANC a la Flotilla Global Sumud ha abierto una grieta dentro del independentismo catalán justo antes de la Diada. El presidente de la ANC, Lluís Llach, mostró su apoyo a Palestina en redes sociales y aseguró que “los independentistas de Cataluña y los Países Catalanes estamos por la libertad de Palestina”. Estas declaraciones han generado un debate dentro del independentismo.
Llach afirmó que apoyar a Palestina es coherente con la lucha por la autodeterminación de los pueblos. "Como que deseamos la autodeterminación de los pueblos, también deseemos la suya", dijo Llach. Sin embargo, muchos consideran que el activismo por Palestina podría restar protagonismo a la lucha independentista catalana.
En este sentido, Carles Valbuena, conocido independentista en redes y medios digitales, pedía a la ANC escuchar las preocupaciones de muchos de los (en principio) simpatizantes de la ANC. Y, ciertamente, muchos de estos dudaban de participar en la Diada, ya que se daría poca atención a la cuestión catalana frente a la palestina.

"Siempre he ido, este año como me temo que será un show sobre Gaza, no". "No, porque seguro que habrá muchas proclamas que no me representan. Colgaré la senyera y celebraré el 1 de octubre", comentaban algunos usuarios. Otros mostraban el hartazgo habitual por la intrascendencia política de la ANC. "Ya he hecho suficientes “performances lliristes”. Además, seguro que aprovecharán para reivindicar otras causas que el 11 de Septiembre estarán fuera de lugar".
Una lucha que se diluye
Esta misma semana, los sectores más radicales de ERC cargaban contra los Comuns por capitalizar la cuestión palestina a través de sus habituales shows. Xavier Martínez-Gil, del colectivo 1ero de Octubre, decía en redes que “mucha de nuestra izquierda sea capaz de manifestarse contra la represión del pueblo de Palestina y no mueva un dedo contra la represión del pueblo catalán”.
Esta situación no es nueva. De hecho, refleja uno de los latidos más profundos del independentismo: la añoranza por una acción política real. Los años del procesismo "llirista" ya han pasado y son muchos los que reclaman contundencia política. En este sentido, no les sienta nada bien que el nacionalismo catalán se convierta en la carcasa de todas las causas humanitarias del mundo.
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