
La diputada de la CUP en la flotilla hacia Gaza pide ayuda al Parlament de Cataluña
La izquierda catalana intenta explotar al máximo la travesía para ganar agenda mediática y proyección política
La expedición de la Flotilla Global Sumud hacia Gaza ha sumado un nuevo episodio con intenciones políticas en Cataluña. Pilar Castillejo, diputada de la CUP embarcada en la misión, ha dirigido una carta al presidente del Parlament, Josep Rull. En la carta, la diputada pide que la cámara ejerza la “máxima presión internacional” si el ejército israelí intercepta las embarcaciones.
El texto, publicado en Crític, subraya el carácter “pacífico y humanitario” de la iniciativa, con el objetivo de abrir un corredor humanitario hacia la Franja de Gaza. La diputada Castillejo reconoce las dificultades de la travesía, pero asegura que la acción busca “sacudir conciencias” frente a lo que califica como un “genocidio”. “Hay muchas probabilidades de que el Estado israelí nos intercepte y nos retenga contra nuestra voluntad y contra el derecho internacional”, advierte Castillejo.

Llamamiento a la solidaridad institucional
En su carta, Castillejo recuerda la experiencia de "represión" vivida por Rull en el año 2017 y apela a la “voluntad mayoritaria” de la sociedad catalana de poner fin a la guerra. “Le pido que haga todo lo posible para que nuestro Parlament esté a la altura del momento y ejerza toda la presión contra el Estado de Israel cuando nos reprima”, escribe.
El gesto supone un paso más en la proyección política de la expedición, que ya había suscitado peticiones similares. Días atrás, Ada Colau reclamó en TV3 mayor implicación de los ejecutivos europeos e incluso que pusieran recursos públicos para financiar los barcos. En este caso, la petición de Castillejo busca implicar al Parlament en una acción que desborda lo estrictamente humanitario para convertirse en un asunto de representación política catalana en la escena internacional.

Una expedición polémica y dividida
La presencia de figuras políticas en la flotilla ha generado un intenso debate en Cataluña. Mientras los organizadores insisten en su carácter no violento y legal, las críticas arrecian contra lo que se percibe como un ejercicio de activismo de élites desconectado de las prioridades internas. La participación de dirigentes de ERC, los Comuns o la propia CUP ha alimentado reproches en redes, tanto desde sectores independentistas desencantados como desde voces contrarias al movimiento propalestino.
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