
Continúan los problemas para Oriol Junqueras: amenaza de escisión en ERC
Después de una renovación fantasma en la directiva, ERC se revuelve contra la estrategia de Junqueras
Los temblores internos en ERC no cesan. Tras las disputas en Gerona y Tarragona, ahora el foco del conflicto se traslada a Sabadell. Allí, el exalcalde republicano, Gabriel Fernández, ya maniobra para hacer una escisión del partido. Esto viene poco después de que Fernández abandonara la militancia de ERC.
El problema para Junqueras es que Fernández no se ha quedado solo. Es más, la ruptura no ha sido silenciosa, ni mucho menos. Un manifiesto de apoyo al ya exmilitante ha sumado más de 130 firmas y amenaza con convertirse en el germen de una nueva plataforma política local.
El texto expresa un respaldo explícito a Fernández y lanza duras críticas a la dirección de ERC. Los firmantes denuncian el “desprecio” de la ejecutiva local hacia su figura y acusan al partido de haberse alejado del espíritu del 1 de octubre. La iniciativa no hace otra cosa que confirmar que las paces internas del procesismo - Junts y ERC - eran papel pintado.

Además, todo esto recuerda a Terrasa, donde Jordi Ballart rompió con el PSC en 2017 y acabó fundando una plataforma local que gobierna la ciudad. Es decir, que hay precedentes de figuras municipales que consiguen ir por libre. Para ERC, el riesgo no es menor: perder una plaza emblemática y ver reproducirse en otros municipios un modelo que escape a su control orgánico.
El eco de un malestar que se extiende
El caso de Sabadell llega apenas días después de que ERC viviera un episodio similar en Gerona, donde unas primarias disputadas voto a voto terminaron impugnadas por presuntas irregularidades. Allí, la pugna entre el sector afín a Junqueras y los cuadros críticos abrió una brecha que todavía no se ha cerrado. Lo que debía ser una demostración de cohesión territorial se ha convertido en un símbolo de la fragilidad interna del liderazgo del presidente del partido.
Estas fracturas locales empiezan a dibujar un patrón que preocupa en la dirección republicana. La promesa de Junqueras de recomponer el partido tras su reelección y proyectar unidad territorial se diluye en un clima de desconfianza. En Gerona, Tarragona y ahora Sabadell, las decisiones estratégicas son cuestionadas abiertamente por quienes se consideran marginados del nuevo rumbo.
El trasfondo de todas estas crisis es político y emocional: un independentismo que percibe que ERC ha renunciado a su esencia y se ha subordinado al calendario del PSOE y del PSC. El descontento de las bases, el ascenso de nuevos actores como Aliança Catalana y la pérdida de identidad amenazan con desangrar al partido por dentro. Por ahora, los sondeos son solo un aviso.
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