Celdas de la Cárdel de Puig basses
POLÍTICA

Una brutal agresión a un funcionario vuelve a poner encima de la mesa la seguridad en las cárceles catalanas

Los trabajadores penitenciarios llevan mucho tiempo pidiendo ser considerados como agentes de la autoridad

Un nuevo episodio de violencia en el sistema penitenciario catalán ha vuelto a reavivar el debate sobre la seguridad de los funcionarios de prisiones.  Un trabajador del centro penitenciario de Quatre Camins, en La Roca del Vallès (Barcelona), ha resultado herido tras recibir un fuerte puñetazo en la cara por parte de un interno. El ataque se ha saldado con la fractura del tabique nasal.

Según informa ElCaso, el suceso se produjo el martes 14 de octubre durante un procedimiento rutinario. Este protocolo obliga a los internos afectados o convivientes a entregar su ropa y ropa de cama para su desinfección. Según explica el medio, el recluso se negó a colaborar y adoptó una actitud violenta, agrediendo a varios trabajadores antes de propinar el golpe que dejó a uno de ellos de baja laboral.

Patio de Brians I con cercado de alambre de púas y edificios en el fondo.

Un patrón de violencia que se repite

El ataque en Quatre Camins no es un caso aislado. Los sindicatos penitenciarios alertan de las agresiones constantes en las cárceles catalanas, muchas de ellas con lesiones graves y secuelas psicológicas para los funcionarios. Los sindicatos denuncian que las sanciones a los internos agresores son insuficientes y no disuasorias.

El colectivo reclama desde hace años ser reconocidos como agentes de la autoridad. Esta medida reforzaría la protección jurídica de los trabajadores y endurecería las penas por agresión. Actualmente, las agresiones a funcionarios no se castigan como atentado contra la autoridad, lo que permite que muchos casos se salden con simples sanciones disciplinarias.

El secretario general de PSC-Units per Avançar, Ramón Espadaler, durante la interpelación del PSC-Units al Govern sobre la deuda de la Generalitat con el ámbito local, en el Pleno del Parlament, a 2 de noviembre de 2021, en Barcelona

Dinámicas muy preocupantes

El pasado julio, el sindicato CSIF denunciaba un repunte muy destacado de agresiones sexuales contra trabajadoras en la cárcel de Brians 2. Como ocurre con la violencia general, el sindicato explica que esta es una realidad estructural que no se aborda de manera adecuada. Y es que, también entre los agresores sexuales, hay reincidentes y otros individuos que perciben impunidad.

“No hablamos de percepciones, hablamos de hechos y de datos. Y lo más preocupante: hablamos de personas afectadas para toda la vida”. Así se expresaba el colectivo Marea Blava en un informe al que tuvo acceso E-Notícies. Y para acabar de problematizar el debate, los funcionarios explican que los presos extranjeros acumulan el 67,23% de las agresiones sexuales.

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