Policía detiene a una persona
POLÍTICA

Barcelona, un pozo de inseguridad: un apuñalamiento y un atraco a punta de navaja

La realidad es que el Govern del PSC no consigue afrontar a fondo el problema de la inseguridad en Cataluña

La capital catalana vuelve a ser escenario de la violencia cotidiana que ya muchos vecinos describen como insoportable. En apenas unas horas, Barcelona ha registrado dos graves episodios con armas blancas: un enigmático apuñalamiento en pleno Raval y un atraco con amenazas en Nou Barris. Dos sucesos distintos que confirman el pozo de inseguridad en el que está sumida la ciudad.

El primer incidente lo ha avanzado El Caso. Según este medio, un joven magrebí de 30 años se presentó la noche del jueves en un centro médico del centro de la ciudad con una cuchillada en el costado. Los sanitarios alertaron a los Mossos d’Esquadra, que acudieron de inmediato, pero el herido se negó a colaborar y no quiso revelar quién lo había atacado. Tampoco presentó denuncia, lo que dificulta aún más la investigación.

Agentes de Mossos d

Los agentes de la comisaría de Ciutat Vella lo identificaron igualmente, conscientes de que su nombre podría aparecer vinculado a otros altercados. Según fuentes policiales citadas por El Caso, el silencio del herido solo se explica por dos razones: miedo o la voluntad de ocultar algún tipo de implicación. Por ahora, la policía no descarta ninguna hipótesis, aunque recuerda que el Raval es un foco habitual de peleas y ajustes de cuentas donde la “cultura de la navaja” se ha normalizado.

La herida no reviste gravedad y la vida del joven no corre peligro, pero el episodio refuerza la sensación de inseguridad que viven los vecinos. No se trata de un hecho aislado. La semana pasada, un adolescente hondureño de 16 años murió apuñalado en Sants y otro resultó herido en la misma pelea.

Atraco a punta de navaja en Nou Barris

Horas después de este apuñalamiento, los Mossos difundieron en redes sociales otro suceso alarmante. Dos jóvenes fueron detenidos en Nou Barris tras amenazar con una navaja a un tercero, al que exigieron 1.500 euros bajo la amenaza de asaltar su vivienda. Para reforzar la intimidación, le arrebataron su DNI y 140 euros en efectivo.

La víctima aceptó fingir una entrega de dinero y, con el acompañamiento de los Mossos, consiguió que los atracadores acudieran al punto pactado. Fue allí donde los agentes los arrestaron, evitando que el chantaje continuara y que las amenazas se materializaran.

Una espiral de violencia

Los dos casos, ocurridos en menos de un día, vuelven a poner de manifiesto la escalada de inseguridad que sufre Barcelona. Ni el despliegue del plan Daga ni las promesas del Ayuntamiento han logrado frenar la proliferación de armas blancas en las calles. El concejal de Seguridad, Albert Batlle, ya admitió en su día que la “cultura de la navaja” se ha instalado en la ciudad.

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