
Aliança Catalana supera los 2.000 afiliados y culmina su implantación territorial rumbo a las municipales
AC sabe que el discurso de la nueva derecha tiene mucha penetración en municipios y barrios populares
Aliança Catalana ha alcanzado un nuevo hito en su crecimiento orgánico. La formación liderada por Sílvia Orriols ha anunciado que ya cuenta con más de 2.000 afiliados. “Cada día somos más los que compartimos el compromiso por construir un país libre, próspero, seguro y occidental”, ha publicado el partido en redes sociales. El dato confirma la expansión territorial de AC, así su objetivo de preparar la batalla municipal de 2027.
Crecimiento sostenido y estrategia local
El ascenso de Aliança Catalana ha sido uno de los fenómenos más rápidos de la política catalana reciente. En menos de dos años, la formación ha pasado de un pequeño grupo municipal en Ripoll a contar con dos diputados en el Parlament y mucha presencia ideológica. Su crecimiento no se basa solo en las encuestas, sino en una red territorial cada vez más sólida.
La dirección del partido considera que este desarrollo es el paso necesario antes de las elecciones municipales. Según explicó la propia Orriols en la Primera Escuela de Formación del pasado abril, el proyecto necesita “preparar a sus bases y consolidar una estructura territorial fuerte que pueda competir en cada comarca”.

Durante esa jornada, más de 200 militantes participaron en ponencias sobre gestión local, comunicación y estrategia política. La consigna fue clara: dar el salto del discurso a la acción municipal. Es decir, que AC mira a las elecciones autonómicas a través de las elecciones municipales.
El nuevo ciclo político catalán
El éxito organizativo de Aliança Catalana llega en un contexto de transformación profunda en la política catalana. Con el postprocés agotado y Junts en repliegue, las próximas elecciones municipales de 2027 se perfilan como el verdadero campo de batalla. En ellas se medirá el desgaste de los partidos tradicionales y el impulso de las nuevas fuerzas que reclaman una agenda más directa.
Para el PSC y ERC, las municipales son una oportunidad de resistir el desgaste de gobierno. Pero para Orriols, representan algo más: la posibilidad de construir una alternativa desde abajo, municipio a municipio. El partido ya ha consolidado delegaciones en Lérida, Gerona, el Pirineo y la Cataluña interior, y trabaja ahora en Barcelona y su área metropolitana, donde aspira a dar un salto cualitativo.
El horizonte, pues, es claro: las municipales serán el primer gran examen de madurez del partido. Su crecimiento en afiliados y su capacidad para implantarse territorialmente apuntan a una estrategia que va más allá del Parlament. En un escenario político donde Junts intenta reactivar su maquinaria local, Aliança Catalana se perfila como la fuerza emergente del independentismo crítico.
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