OPINIÓN

El ridículo de Junts

Junts per Catalunya ha hecho las cosas tan mal como de costumbre en Ripoll y Sílvia Orriols seguirá siendo alcaldesa

"En política se puede hacer todo, menos el ridículo", dijo hace muchos años el presidente Josep Tarradellas. Es, de hecho, una de sus frases célebres. Pero, a pesar de ello, algunos están dispuestos a hacerlo. Esta semana le ha tocado el turno a Junts per Catalunya.

El pasado lunes todo estaba listo para expulsar de la alcaldía de Ripoll a la alcaldesa y líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols. Junts debía asegurarse la alcaldía, que tendría que haber ocupado la tercera de la lista, Maria Soldevila, gracias a un macro-acuerdo de toda la oposición. Es decir, con JxCat, ERC, PSC, CUP y un partido independiente poniéndose de acuerdo en los despachos para ir en contra de la voluntad de los ripolleses.

Después de muchas semanas de intensas negociaciones que no habían dado fruto al inicio del mandato, esta vez sí, partidos tan antagónicos como Junts, el PSC y la CUP parecían estar dispuestos a expulsar a Aliança Catalana del gobierno municipal de Ripoll. De hecho, según apuntaban desde varios partidos, el acuerdo debería haberse suscrito esa misma tarde, a las 18:00 h. Sin embargo, el grupo municipal de Junts pidió una noche de margen, hasta las 10:00 del martes.

Montaje con un plano medio de Sílvia Orriols sonriendo y de fondo una imagen de la plaza del Ayuntamiento con un cartel de Ripoll y de fondo el monasterio de la localidad

Carles Puigdemont, con sondeos entre los ripolleses y consultas internas dentro de su partido, tenía algo que comunicarles. Debía informarles de que, a pesar de haber avalado él mismo el pacto, Maria Capdevila no podría ser la alcaldesa de Ripoll. Que el sondeo interno encargado de urgencia sobre la opinión de los ripolleses había dado un 85% en contra de la moción de censura. Y que, dentro de la dirección de Junts, también había quienes rechazaban la operación por el alto coste político que tendría a nivel autonómico.

Sin dar demasiadas explicaciones, más allá de que lo que habían aprobado en su momento ahora era "inviable", Jordi Turull se desplazó a Ripoll el martes para comunicar que se echaban atrás. Que rompían el acuerdo que, según ellos, nunca había existido, aunque algunos tenemos el documento. Que los ripolleses pensarían que todo era solo un juego de sillas, como realmente es. Pero no las de Ripoll, sino otras sillas en concreto: las del Parlament.

Sílvia Orriols seguirá siendo alcaldesa de Ripoll porque así lo han querido los ripolleses y por el ridículo y el miedo de Junts. Los de Carles Puigdemont han hecho las cosas tan mal como últimamente saben hacerlo. Como estamos acostumbrados a verles actuar con el PSOE y Pedro Sánchez. Habrá que ver si esta semana repiten el ridículo con la cuestión de confianza que tanto reclamaban. De momento, con lo de Ripoll, han perdido ellos y han ganado los ripolleses.

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