
Victoria parcial de los agricultores: la UE recula y aplaza la firma del tratado con Mercosur
Se está librando una batalla entre el globalismo y el proteccionismo que reclama más soberanía para los países
La presión de los agricultores ha surtido efecto y la UE ha aplazado unas semanas más el acuerdo de libre comercio con los países de Mercosur. Este acuerdo, que facilitará la entrada de productos sudamericanos a un precio más bajo, sería la sentencia de muerte de un sector ya muy tocado. Son las consecuencias, una vez más, de las nefastas políticas de la élite globalista europea enmascaradas de buenismo ideológico.
El aplazamiento del acuerdo ha sido posible finalmente por la oposición de Francia e Italia. Emmanuel Macron ya había mostrado hace días su rechazo al pacto, presionado por las protestas campesinas que tinen a medio país galo bloqueado. Faltaba por conocer la posición de Giorgia Meloni, que había mostrado reservas y que finalmente ha solicitado unos días más para tomar una decisión.

También ha contribuido la macroprotesta que tuvo lugar este jueves, con 7.000 trabajadores del campo reunidos a las puertas del Parlamento Europeo. En este sentido, el aplazamiento es un triunfo parcial de un sector primario en pie de guerra contra la élite burócrata europea.
Los payeses catalanes han celebrado el aplazamiento pero han pedido a la Comisión Europea que vaya más allá y tumbe finalmente el acuerdo. Advierten de que la firma les colocaría en una situación de clara desventaja, incapaces de competir con el producto europeo. Además, esto revertiría en un encarecimiento de la cesta de la compra y una dependencia mayor de mercados extranjeros.
Pese a la oposición de los agricultores españoles, Pedro Sánchez sigue siendo uno de los mayores defensores del tratado de libre comercio con Mercosur. El Gobierno español ha restado gravedad al aplazamiento, pero ha insistido en la necesidad de cerrarlo cuando antes. Sánchez reitera que es necesario para diversificar el mercado europeo y fortalecer la posición de la UE en el mercado americano.
Quien mejor ha explicado lo que supondrá el acuerdo para los agricultores europeos es Viktor Orbán. El presidente de Hungría ha mostrado su rechazo porque supondrá una sobrerregulación que aumentará los costes para los productores locales, mientras les condena a la competencia desigual con productores extranjeros. Es por una batalla entre el globalismo y el proteccionismo, entre la élite comunitaria y el soberanismo.
Agricultores contra el burocratismo
El sector primario está liderando ahora mismo la rebelión de las clases medias y trabajadoras europeas contra las imposiciones ideológicas de la UE que les empobrecen. Un ejemplo es el de los pescadores, a los que la UE limita los días para faenar y les condena a competir de forma desigual con productores extranjeros. Otro ejemplo es el de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), que con la excusa del ecologismo limita la movilidad de quienes no pueden permitirse comprarse un coche nuevo.
En el plano político, esto se traduce en el auge de los partidos de la nueva derecha que reclaman devolver la soberanía a los países miembro. Que las decisiones no se tomen desde Bruselas con criterios ideológicos, sino desde cada país atendiendo a sus propias necesidades.
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