
USTEC, el sindicato tras el caos educativo en Cataluña que amenaza con ir a la huelga
Las mejoras salariales deben ir acompañadas de un cambio radical del modelo educativo
USTEC, el sindicato mayoritario de docentes en Cataluña, ha anunciado el inicio de un ciclo de movilizaciones que podría culminar con una huelga del sector educativo. Exigen al Govern que dé “pasos adelante” para mejorar las condiciones laborales de los profesores. Quieren un aumento salarial del 25% y acabar con la precarización del sector.
El sindicato ha obtenido el apoyo de la Fundación Bofill, el lobby educativo que ha marcado las políticas del Departament d’Educació estos últimos años. Denuncian que el curso empezará este lunes “sin haber abordado los retos estructurales para revertir la pérdida de aprendizajes”. Exigen así mismo aumentar la inversión en educación para “garantizar la equidad y la calidad de la educación”.

A las legítimas reivindicaciones laborales de los docentes se añade aquí el papel de sindicatos y organizaciones en el caos educativo que reina en Cataluña. Hay que recordar que su modelo pedagógico progresista es el que ha llevado al fracaso escolar: los alumnos catalanes lideran los peores resultados de España y Europa en comprensión lectora y cálculo.
Esto no resta legitimidad a las demandas salariales de los profesores, pero sí resta credibilidad a sus representantes sindicales y lobbies afines. Los mismos que se han cargado la educación en Cataluña reivindican ahora mejoras para un colectivo, los docentes, que también son víctimas.
USTEC, un sindicato ideológico
USTEC es un sindicato educativo que suele mezclar las reivindicaciones laborales con la ideología política. Sin ir más lejos, hace un año lideraron junto a CCOO, UGT, Intersindical y CNT una campaña para que los profesores llevaran camisetas a favor de Palestina. Lo cual provocó una gran polémica, por el hecho de que los sindicatos se preocupen por Palestina estando la educación como está.
USTEC se define como un sindicato que “lucha por un modelo de enseñanza pública y un tipo de sociedad no excluyente, solidaria y participativa”. Uno de sus líderes, Andreu Mumbrú, llama a “restaurar la democracia y la pluralidad en los claustros” contra el “neoliberalismo” y la “ultraderecha”. Mumbrú fue candidato de una plataforma municipalista de la CUP en Premià de Mar.
Su enfoque sigue la misma lógica que la Fundación Bofill, y consiste en ver las desigualdades sociales como el origen del problema del fracaso educativo. Su receta, la educación por competencias, ha sido el gran catalizador del caos educativo que nos ha llevado donde estamos.
El fracaso del modelo catalán
Cataluña ha querido ser la vanguardia de innovadores métodos pedagógicos basados en una concepción progresista de la educación que nivela por abajo y suprime la cultura del esfuerzo. Una de las nefastas consecuencias ha sido la sobrecarga de trabajo y la pérdida de autoridad de los profesores. Los responsables de esta situación piden ahora mejoras laborales para estos docentes.
Las reivindicaciones del sindicato USTEC son compartidas por el grueso de la sociedad, que sin embargo exige también un cambio radical del modelo que han preconizado. Las mejores salarias deben ir acompañadas, dicen, de una mejor de la eficiencia en los resultados educativos. Y esto no recae sobre las espaldas de los docentes, sino del fracaso modelo educativo catalán.
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