Un hombre de traje camina con un papel en la mano mientras otras personas, también vestidas formalmente, están sentadas en un recinto parlamentario observando atentamente
POLÍTICA

La UE entierra la oficialidad del catalán y consuma el estrepitoso fracaso del procesismo

Carles Puigdemont sigue sosteniendo a Pedro Sánchez pese a no haber culminado ninguna de sus promesas

Utilizar la negociación con el PSOE para seguir tocando poder y de paso obtener promesas irrealizables que luego se pueden vender como logros históricos para Cataluña. Esta es la nueva estrategia de Oriol Junqueras y Carles Puigdemont para capear la crisis de ERC y Junts tras el descarrilamiento del Procés. La amnistía, la financiación singular y la oficialidad del catalán en Europa son los mejores ejemplos.

El Consejo de la UE ha descartado una vez más la discusión de la oficialidad del catalán por falta de consenso en los estados miembros. Los países no ven este tema como una prioridad, y han decidido enterrarlo definitivamente pese a las presiones del Gobierno de Pedro Sánchez.

Un hombre con gafas y traje oscuro habla en una conferencia de prensa con un micrófono frente a él y un fondo con un escudo.

En el trasfondo hay un evidente malestar de los estados miembro por la insistencia del Gobierno español sobre esta cuestión. Países como Alemania, Francia, Finlandia, Suecia o Austria se oponen a discutir una cuestión que no responde a una necesidad real sino a un intercambio de favores entre Sánchez y Puigdemont. La reiteración del ministro Albares empieza a hartar en Bruselas, y hasta Junts ha dejado de insistir en lo que consideran un partido perdido.

Falsas expectativas y más frustración

Una vez constatado el fracaso, toca la escenificación. Junts no quiere que este tema entorpezca su estrategia de apoyo a Sánchez y recurre a la estrategia de exculpar al PSOE y culpar a los demás. En el caso de la amnistía a los jueces, en este caso a las maniobras del PP en Bruselas.

Por su lado, Illa pide a los socialistas europeos que presionen para lanzar "un mensaje fuerte y sensato" a los escépticos. El Govern cumple así con su parte, reafirmando su compromiso con los acuerdos de investidura tanto en Madrid como en Cataluña. Así, unos y otros escenfician que han hecho todo lo que han podido pero que no han podido culminarlo por causas externas.

Es la gran trampa del procesismo en el nuevo contexto, negociar cosas que saben que no conseguirán pero que les permite seguir chutando la pelota hacia adelante. Junts lo ha hecho con la amnistía, sabiendo que los jueces podían entorpecer su aplicación. ERC lo hace con la financiación singular, sabiendo que probablemente no podrá implementarse.

Esta estrategia permite a los partidos mantenerse en el poder pese a haber perdido la hegemonía, lo cual no es cosa menor. Esto significa que ERC y Junts, pese a haber perdido medio millón de votos, siguen beneficiándose de suculentos privilegios, sillones y puestos en consejos de administración. Pero esta estrategia genera al mismo tiempo falsas expectativas y más frustración en el independentismo.

Carles Puigdemont, sin credibilidad

Junts dijo el 23 de mayo de 2024 que la oficialidad del catalán en la UE era condición indispensable para mantener su apoyo al PSOE. En diciembre lanzó un ultimátum para que el PSOE cumpliera con sus acuerdos, incluida la oficialidad del catalán en Europa. Puigdemont amenazó con una cuestión de confianza que Sánchez sorteó con más promesas vacías.

Salvador Illa y Carles Puigdemont con traje azul se encuentran en un entorno institucional, uno de ellos extiende la mano para saludar mientras el otro sonríe y mira hacia un lado.

El pasado mes de abril Junts lanzó un nuevo ultimátum al PSOE para cumplir con la amnistía y la oficialidad del catalán en Europa. En mayo, Waterloo advirtió a Moncloa que la oficialidad del catalán debía aprobarse en el seguiento consejo de la unión. En junio pidió garantías de cumplimiento del acuerdo de investidura bajo la amenaza de dejar caer a Sánchez. 

En julio, en agosto y en septiembre Junts ha lanzado nuevos órdagos al PSOE siempre con la oficialidad del catalán como trasfondo. Junts mantiene su apoyo a Sánchez pese a constatarse el fracaso definitivo de la medida. Esto erosiona gravemente la credibilidad de Puigdemont.

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