Silueta de persona encapuchada con rostro oculto frente a una gran bandera de Suecia ondeando
POLÍTICA

Suecia, el paraíso buenista fallido que ahora rebajará la edad penal a los 13 años

Cada vez más países adoptan medidas drásticas para mitigar las consecuencias de las fracasadas políticas woke

Los países nórdicos fueron durante mucho tiempo la vanguardia del sueño progre multicultural en la Europa de la prosperidad. Cuando el castillo de naipes se ha venido abajo a la velocidad de la luz, estos países han sido los primeros en abandonar el buenismo para abrazar el pragmatismo. Suecia es el mejor ejemplo: un paraíso woke fallido donde los estragos de la delincuencia han obligado a dar un drástico giro.

En la década de los noventa, Suecia era un oasis progresista con las tasas de criminalidad más bajas de Europa y uno de los países más seguros del mundo. La política de fronteras abiertas y la proliferación del narcotráfico, sumado a una legislación especialmente laxa, convirtieron este país en base internacional del crimen organizado. En la última década la violencia se disparó hasta niveles propios de otras regiones del mundo.

Primer plano de Ulf Kristersson, con gafas, mirando a cámara y con un fondo azul con una bandera europea difuminada

Las cifras son alarmantes: en 2023 el país alcanzó su máximo histórico de muertes por tiroteos (63) y atentados con bomba (149). El principal problema son las pandillas callejeras. Según datos del Ministerio del Interior, en 2025 Suecia tenía 17.500 miembros en bandas criminales, 1.700 de los cuales, un 13%, eran menores de 18 años. A ello hay que añadir el aumento de los homicidios y las violaciones, comtidos en un alto porcentaje por personas extremadamente jóvenes.

Medida drástica para atajar el problema

Ahora el gobierno conservador de Ulf Kritsersson impulsará una reforma del código penal para reducir la responsabilidad a los 13 años en casos de delitos graves. Esto incluye aquellos delitos penados con más de cuatro años de cárcel, incluidos el asesinato y la violación.

El ministro de Justicia sueco, Gunnar Strömer, ha justificado la medida en una “situación de urgencia” como la que se encuentra el país. Ha recordado que el año pasado 52 menores de 15 años estuvieron implicados en investigaciones judiciales por actos criminales.

Actualmente, al no ser responsables penales, los menores de quince años se han convertido en carne de cañón de las bandas criminales para realizar ajustes de cuentas. El gobierno introducirá esta medida a partir del 3 de julio por un período de cinco años. Después la revisará para su prolongación o su derogación. Es, en todo caso, un intento de revertir la tendencia ante una situación límite.

Eso sí, la reforma contempla que los menores de 15 años que sean condenados recibirán una pena inferior a la de un adulto. Así que por un asesinato recibirían de uno a cuatro años. Además, los jueces tendrán la posibilidad de conmutar la pena por un castigo alternativo. En todo caso, supone un cambio significativo respecto al sistema actual, que envía los menores a un centro de acogida o los devuelve a sus familias.

Abre un debate social

En España hay un debate social abierto desde años sobre la propiedad de rebajar la edad penal en delitos graves y muy graves. Esto evitaría casos como el del Rafita, el asesino de Sandra Palo que nunca pasó por la cárcel y luego ha tenido una vida dedicada a la delincuencia. Pero invita también a un debate más profundo sobre la revisión de un sistema penal excesivamente garantista.

Suecia es el ejemplo de como algunos países están intentando mitigar por la vía rápida las consecuencias de años de políticas buenistas fracasadas. Es también una muestra sobre cómo ha oscilado ideológicamente la ciudadanía europea, como resultado de este fracaso. 

Un ejemplo extremo de medidas drásticas para reducir la criminalidad es el de Nayib Bukele en El Salvador. Su éxito en la reducción de la violencia en un país tomado por el crimen organizado le ha convertido en referente para otros estados. Su eco llega en Europa, donde pese a las reticencias cada vez son más los gobiernos que aprueban medidas que hace años eran impensables. 

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