Mujer con pañuelo colorido cubriéndose la cabeza y el rostro con las manos, vestida con ropa amarilla, mostrando una expresión de tristeza o angustia.
POLÍTICA

Sin flotillas para el 'genocidio' de cristianos en Nigeria: el cinismo de la izquierda

La solidaridad progre solo funciona cuando sirve para alimentar su relato

Los cristianos de Nigeria siguen esperando desesperadamente que los tótems del progresismo envíen una flotilla de ayuda urgente contra el genocidio que están sufriendo. Pero esperarán en vano. La izquierda ya ha demostrado que su dedicación a las causas nobles solo opera cuando sirve para alimentar su relato.

Mientras todos los ojos están puestos en Gaza, otra masacre está teniendo lugar en África ante la ignorancia y la pasividad internacional. Se trata de Nigeria, donde este año han ardido ya más de cien templos y 15.000 cristianos han sido asesinados o secuestrados.

Tres soldados con uniforme de camuflaje y chalecos antibalas están sentados junto a una ametralladora, uno de ellos saluda mientras lleva un pañuelo en el rostro y gafas oscuras

Nigeria no es una excepción en el continente africano, donde en los últimos años ha aumentado la persecución contra la población cristiana. Pero la situación es especialmente dramática en Nigeria, donde este verano murieron 200 personas en un solo ataque. Detrás de las matanzas está el grupo terrorista islamista Boko Haram, y esta es una de las razones por las cuales la izquierda calla.

El relativismo cultural y el odio a occidente impide a la izquierda posicionarse con cualquier causa que pueda ser interpretada como islamofóbica. Esto ha llevado a la izquierda occidental postmoderna a ser radicalmente islamófila. Por eso abrazan la causa palestina con tanto fervor, y en cambio olvidan la masacre de cristianos a manos del terrorismo islamista.

Nigeria es un país donde cada día mueren perseguidos 32 cristianos, que no merecen siquiera la atención del establishment mediático. Los grandes medios, volcados en conflictos como el de Ucrania o el de Oriente Medio, apenas se hacen eco de este otro genocidio silenciado.

África, el genocidio religioso olvidado

Este país africano lleva años luchando contra la facción armada islamista Boko Haram. En 2024 se situó como epicentro de la persecución de cristianos en África. La cosa ha empeorado este año, ya que el propio Estados Islámico se vanagloria de haber matado 1.500 cristianos y haber destruído 1.600 casas y 20 iglesias.

Las matanzas se han sucedido en otros países del continente como Níger, donde hace dos semanas asesinaron a veinte personas durante un bautizo. O en la República Democrática del Congo, donde los islamistas ejecutaron a noventa cristianos durante un funeral. Mali, Burkina Faso y Mozambique se unen a la lista de países más peligrosos para los cristianos.

Persona rezando con un rosario en las manos.

Los musulmanes representan la religión mayoritaria en África, en torno a un 50%, mientras que los cristianos son una minoría perseguida. La presión policial desde 2015 ha obligado a organizaciones como Al Qaeda y Estado Islámico a retirarse de Europa y trasladarse a otros frentes como el africano. Desde entonces, hay una persecución sistemática de la población cristiana con la clara intención de borrarlos del continente.

La palabra genocidio describe el exterminio deliberado y sistemático de un grupo humano por motivos de raza, etnia, religión o nacionalidad. Aunque se está utilizando mucho para referirse a Palestina, su significado se ajusta plenamente a lo que pasa en África.

Al borde de una catástrofe humanitaria

La situación es aún más complicada en Nigeria, donde los cristianos son casi el 50% pero los musulmanes ostentan el poder. El conflicto religioso se agrava por la actuación de grupos guerrilleros y terroristas como Estado Islámico y Boko Haram. Se calcula que hay tres millones de cristianos bajo asedio, y las oenegés reclaman urgentemente la ayuda internacional.

Es el caso de Amnistía Internacional, que este verano alertó de una inminente catástrofe humanitaria en el estado central de Benue. La presencia de grupos armados obligó al desplazamiento de 500.000 personas, que sobreviven en campos de refugiados en condiciones infrahumanas. Uno de los ataques más recientes dejó decenas de muertos, 4.000 desplazados, un mar de cadáveres en descomposición y fosas comunes recién excavadas.

Pese a los llamamientos desesperados de las oenegés, el genocidio en Nigeria no ha merecido la atención de las Ada Colau y las Greta Thunberg de turno. La izquierda vuelve a demostrar que no le mueve la compasión sino el interés. El interés de una élite por seguir alimentando un relato que sostiene su posición privilegiada en el globalismo internacional.

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