
Santiago Espot señala a PSC, ERC y Comuns por el escrache que ha sufrido de la CUP
A nadie se le escapa que los antisistema de Cataluña son los que le hacen el trabajo sucio al sistema
“Anoche, en Vilafranca, ocurrieron hechos peligrosos para Cataluña.” Así empieza el vídeo que Santiago Espot ha publicado en redes sociales para denunciar el escrache que sufrió en Vilafranca. Espot explicó que un grupo de militantes de la "izquierda independentista" intentó boicotear el acto y debate. Agradeció la intervención de los Mossos d’Esquadra, pero advirtió de que lo sucedido refleja un clima político cada vez más intolerante.
Espot recordó que las protestas son legítimas cuando se dirigen a cargos públicos, pero no cuando se atacan ciudadanos que expresan sus ideas políticas. A su juicio, lo que está ocurriendo de fondo es grave: "la discriminación del discrepante". Además, denunció que los escraches se concentran casi siempre en personas cercanas a Aliança Catalana, aunque él mismo no forme parte del partido.
"La larga mano de..."
El mensaje más contundente de Espot fue el de las responsabilidades. Señaló que quienes ejecutan los escraches son los entornos de la CUP, pero que detrás hay “la larga mano del PSC, los Comuns y ERC”. Según él, el actual Govern tolera y legitima la violencia política mientras presume de pluralismo, lo cual puede tener efectos muy peligrosos.

El caso de Vilafranca lo demuestra. Como explicaba E-Notícies la semana pasada, colectivos afines a la CUP exigieron cancelar el acto por la presencia de Espot. Lo acusaron de “difundir mensajes xenófobos”, aunque el debate estaba centrado en analizar los retos de la inmigración en Cataluña.
La interpretación del episodio no es anecdótico. Llega en un momento en que, según el último barómetro del CEO, la inmigración y la inseguridad se sitúan entre las mayores preocupaciones ciudadanas. Sin embargo, buena parte de los partidos y medios evitan tratar el tema con transparencia.
Censura en la Cataluña actual
Los incidentes de Vilafranca son solo un ejemplo más de una dinámica que se repite en todo el territorio. Conferencias canceladas, charlas boicoteadas y hostigamiento a profesores o activistas forman parte del nuevo paisaje político catalán. La izquierda antisistema, con el silencio cómplice de las instituciones, ha convertido la censura en una forma de poder. Se trata de una de las herencias más molestas de la década procesista.
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