
Sacan los colores a Gabriel Rufián tras hacer demagogia con los impuestos
El portavoz de ERC continúa haciendo lo que mejor sabe: caricaturas en redes de problemas complejos
Gabriel Rufián ha vuelto a situarse en el centro de la polémica tras un nuevo mensaje en redes sociales sobre los impuestos y el Estado del bienestar. El portavoz de ERC en el Congreso recurrió a un tono provocador y sin matices para descalificar a quienes cuestionan la presión fiscal o el sistema de pensiones. Sus palabras han generado una oleada de críticas que cuestionan tanto el fondo como las formas de su intervención.
En su mensaje, Rufián afirmó que “la cuñadez de no querer impuestos se cura en la planta oncológica de un hospital público” y que rechazar las pensiones se soluciona cuando la única barrera para no acabar en la calle es la paga de un abuelo. El dirigente republicano planteó el debate en términos absolutos, contraponiendo impuestos o barbarie social. Una fórmula habitual en su discurso público, pero cada vez más contestada.
Las respuestas
Numerosos usuarios reprocharon al diputado que caricaturice las posiciones contrarias. Le acusan de presentar como insolidarios o ignorantes a quienes reclaman una reflexión sobre el modelo fiscal sin cuestionar la existencia de servicios públicos. Para muchos, el planteamiento reduce un debate complejo a una confrontación emocional y simplista.

Parte de las críticas se centraron también en la posición personal de Rufián. Varios mensajes recordaron que el diputado percibe cerca de 135.000 euros anuales como cargo público. Según estos comentarios, ese nivel de ingresos resta credibilidad a sus apelaciones morales sobre impuestos y sacrificios colectivos.
Entre las respuestas más difundidas destacó la del analista Jon González, conocido por sus intervenciones sobre economía y pensiones. González desmontó el enfoque de Rufián aportando datos y una crítica de fondo al marco del debate. Recordó que el gasto sanitario representa alrededor del 13,5 % del gasto público total.
El analista también cuestionó el modelo social que Rufián da por supuesto. Señaló que un país donde los jóvenes dependen de las pensiones de sus abuelos es, en sí mismo, un país disfuncional. A su juicio, ese escenario revela un fracaso estructural que no se soluciona con consignas.
González fue especialmente crítico con la polarización del discurso político. Consideró una “cuñadez” situar el debate en extremos como impuestos sí o no, pensiones sí o no. Defendió que la discusión relevante debería centrarse en la eficiencia del gasto, la equidad entre generaciones y la sostenibilidad del sistema a largo plazo.
El mensaje concluía con una llamada directa a los legisladores. González reclamó menos tiempo dedicado a la demagogia en redes sociales y más esfuerzo en diseñar políticas públicas eficaces. Subrayó que esa exigencia es especialmente pertinente para quienes llevan años sosteniendo al actual Gobierno.
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