
Indignación con la consejera de Salud de Salvador Illa tras relativizar las muertes en Urgencias
Esta clase de declaraciones no sirven para mejorar la relación con sindicatos y profesionales
Las recientes declaraciones de la consejera de Salud de la Generalitat, Olga Pané, han provocado una fuerte oleada de indignación en pleno debate por la crisis de las urgencias hospitalarias en Cataluña. Sus palabras, pronunciadas en una entrevista en el programa Café de Ideas, han sido interpretadas como una minimización de las muertes ocurridas en salas de espera. La polémica llega después de que tres pacientes fallecieran tras pasar decenas de horas en urgencias.
Durante la entrevista, Pané sostuvo que muchas personas mayores acuden a urgencias en el tramo final de su vida y que, en algunos casos, el fallecimiento se produce allí por una coincidencia temporal. Según la consejera, estas muertes podrían haberse producido igualmente en planta hospitalaria. El argumento fue percibido por amplios sectores como una forma de eludir responsabilidades políticas.

Las reacciones no se hicieron esperar, especialmente entre los profesionales sanitarios. La sección sindical de CGT en el Hospital del Mar difundió un mensaje muy crítico en redes sociales. En él comparan las palabras de Pané con el polémico “se iban a morir igual”, atribuido en su día a la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso.
El sindicato acusa a la consejera de trasladar la responsabilidad a las familias de los pacientes. Según CGT, Pané viene a sugerir que los fallecimientos en urgencias se producen porque los familiares desean alargar la vida de personas en situación terminal. Para los trabajadores, este planteamiento ignora por completo el colapso asistencial y las largas esperas.
Una realidad muy problemática
Las declaraciones se producen en un contexto de máxima tensión en el sistema sanitario catalán. En el Hospital del Mar, tres personas de entre 82 y 93 años murieron tras esperar entre 40 y 70 horas en el servicio de urgencias. Los sindicatos han denunciado que estos hechos son consecuencia directa de una saturación crónica conocida por la administración.
CGT y FTC-IAC han presentado una denuncia penal contra el Consorci Mar Parc de Salut y el Departament de Salut. Les acusan de abandono colectivo e ilegal de un servicio público esencial. En la denuncia se detallan cifras de ocupación que superan ampliamente la capacidad recomendada del servicio de urgencias.
Pese a ello, el Govern de Salvador Illa mantiene un discurso de normalidad. Desde la Generalitat se insiste en que no existe un colapso sanitario y se subraya el esfuerzo de los profesionales. Esta posición ha alimentado aún más el malestar entre trabajadores y usuarios del sistema público.
Para los críticos, las palabras de la consejera reflejan una desconexión entre la cúpula política y la realidad asistencial. Consideran que relativizar las muertes en urgencias erosiona la confianza ciudadana en el sistema sanitario. La polémica amenaza ahora con convertirse en un nuevo frente político para el Govern.
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