Dos mujeres sentadas en una mesa de reunión se inclinan y se tapan la boca mientras se susurran al oído en un entorno institucional
POLÍTICA

Rodalies e Interior agrietan el cuatripartito progresista en el Parlament

Una sarta de reproches y broncas en comisiones parlamentarias fulminan la armonía entre PSC, ERC, Comuns y CUP

Los cuatro partidos de la izquierda exhibieron en abril de 2025 su unidad en torno al acuerdo sobre la ley de la vivienda. Fue un momento importante para el PSC, que no solo consolidaba el bloque de investidura con ERC y Comuns, sino que veía la posibilidad de ampliar su mayoría con la incorporación de la CUP. En los meses siguientes PSC, ERC, Comuns y CUP unieron fuerzas frente al imparable ascenso de la derecha. Por ejemplo con la persecución de los delitos de odio, la aprobación de la ley LGTBI o la aprobación definitiva de la ley de vivienda.

Dos mujeres sentadas en una mesa durante una reunión formal con micrófono y documentos delante de ellas

Pero la armonía que parecía reinar entre los partidos progresistas catalanes se ha venido al traste en las últimas semanas. El caos en Rodalies ha visibilizado las diferencias existentes entre la izquierda constitucionalista (PSC y Comuns) y la izquierda nacionalista (ERC y CUP). ERC ha querido marcar distancias con el PSC en plenas negociaciones de los presupuestos para no acabar de perder la poca credibilidad que les queda ante las bases independentistas. La CUP ha marcado un tono más beligerante, de ruptura más que de distanciamiento, empujada por otros conflictos como la actuación de los Mossos en las protestas propalestinas de hace unos meses.

Todo esto se ha puesto de manifiesto de la forma más cruda con las comparecencias en comisión parlamentaria de la consejera de Territorio, Sílvia Paneque, y la consejera de Interior, Núria Parlon. Unas comparecencias llenas de reproches y broncas entre el Govern y sus socios independentistas. 

Una ERC más cercana a la CUP que al PSC criticó a la consejera de Interior por las “directrices políticas” y la “falta de transparencia” en el cuerpo de Mossos d’Esquadra. Fue en la comparecencia de Núria Parlon junto al director general de la policía, Josep-Lluís Trapero, en la Comisión de Interior este miércoles. La sesión se vio marcada por la bronca entre la consejera y el portavoz de la CUP, Xavi Pellicer.

Es sintomático que en esta trifulca la presidenta de la comisión, Ester Capella, saliera en defensa del diputado de la CUP. Y lo es porque ERC es el socio prioritario del Govern de Salvador Illa. Lo cual evidencia una fractura entre los partidos progres que habrá que ver dónde llega.

El mal rollo siguió este jueves en la comisión conjunta de Territorio e Interior, con la comparecencia de Paneque y Parlon. Críticas a la gestión del Govern, peticiones de dimisión y señalamiento a la sumisión del Govern al Gobierno central. La CUP ha elevado el tono estos días tildando de "tomadura de pelo" las sanciones del Govern a los propietarios de viviendas. Algo que aleja a la CUP de los Comuns, que sí dieron por buenas las sanciones y de hecho levantaron el veto a la negociación de los presupuestos.

Legislatura sí, estabilidad no

La pregunta es si este distanciamiento entre los partidos del bloque progresista servirá para debilitar al Govern o incluso romper la coalición. Parece evidente que no. El PSC parece haber perdido definitivamente a la CUP, que a medida que se acercan las elecciones municipales necesita espantar los rumores del acercamiento a los socialistas. De hecho, los socialistas quieren olvidarse de los cupaires y centrar sus energías en convencer a Esquerra para aprobar los presupuestos. Es decir, el Govern vuelve al plan inicial de los 68 diputados.

En este sentido, Junqueras sí parece dispuesto a tragarse todos los sapos que haga falta para aprobar las cuentas del PSC. El primer sapo será el de Rodalies: los republicanos parecen dispuestos a sentarse a negociar pese al caos de los trenes. Luego vendrá el de la financiación y el IRPF. A Junqueras le interesa en este momento aprobar los presupuestos para dar estabilidad al Govern.

La conclusión es que el PSC parece tener garantizada la legislatura, al menos por ahora, pero no así la estabilidad a medio y largo plazo. Lo que parece claro es que vienen tiempos turbulentos para la izquierda, a lo que hay que añadir la competencia electoral de cara al año que viene. Se confirma lo que ya intuíamos: que la armonía entre PSC, ERC, Comuns y CUP respondía solo a los intereses de cada partido.

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