
Por qué la regulación no ha bajado el precio del alquiler como dice el PSC: 'Es una falacia'
Hasta que no se corrija el déficit de oferta, cualquier intento de topar los precios será contraproducente
La vivienda se ha consolidado como la principal preocupación de los catalanes y el debate está en cómo controlar el precio del alquiler para que deje de subir. La izquierda apuesta por la regulación, como si hubiera una fórmula mágica para frenar la subida topando los precios por ley. Los defensores del libre mercado señalan que la regulación no hace más que acelerar la caída de la oferta, que es donde está la raíz del problema.

El precio de la vivienda responde a la ley de la oferta y la demanda: cuando la oferta es mayor que la demanda, los precios bajan, y cuando la demanda es mayor que la oferta, los precios suben. En Cataluña hay una presión demográfica creciente frente a una falta de pisos en venta que encarece el precio de la vivienda. Una mayor regulación provoca una contracción de la oferta de alquiler, ya que los propietarios deciden vender la propiedad o retirarlo del mercado a la espera de tiempos mejores. Es decir, que hasta que no se solucione el problema de la oferta, construyendo más vivienda o ofreciendo mayor seguridad a los propietarios, cualquier intento de topar los precios será contraproducente.
El gobierno del PSC ha decidido copiar el modelo de los Comuns consistente en una hiperregulación que estrangula la oferta. Según la estadística oficial, en Barcelona el precio del alquiler ha caído un 4,9%. El PSC de Barcelona ha aprovechado para reivindicar el éxito de sus políticas reguladoras con esta campaña: “Gracias a las políticas de regulación del alquiler ahorras 220 euros al mes”. Pero, ¿qué hay de verdad en la propaganda socialista?
La falacia del promedio
El profesor de Economía en la Universidad de Columbia (Estados Unidos), Xavier Sala i Martin, ha desmantelado la “falacia” de esta afirmación con un claro ejemplo. El PSC se basa en un promedio puro, es decir, suma el precio de los pisos en alquiler y lo divide por el número de pisos en alquiler. La trampa está, según el profesor, en que no tiene en cuenta los pisos que han salido del mercado y que en la práctica han encarecido el precio.
El profesor pone el ejemplo de tres pisos de alquiler que cuestan 2.000, 1.500 y 1.000 euros cada uno. El precio medio es de 1.500, pero si el gobierno pone una ley que limita el precio del alquiler el propietario del piso de 2.000 euros lo retirará del mercado. Quedarán los de 1.500 y 1.000 euros, y por lo tanto el precio medio se habrá reducido a 1.250 euros. El gobierno celebra el éxito de su medida porque el precio medio se ha reducido, pero también se ha reducido la oferta que en la práctica encarece el precio del alquiler.
Lo que quiere decir Sala i Martin es que la media es una falacia porque ofrece un dato meramente estadístico, mientras que el precio de cada vivienda por separado sube. El dato que verdaderamente interesa es este: Entre 2024 y 2025, período en el que ha caído el precio medio del alquiler, los contratos de alquiler se han reducido un 15%.
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