
Profesores de un instituto en Cataluña levantan la voz ante la agresión de un alumno y un familiar suyo a un docente
El caso cuestiona una vez los innovadores métodos educativos que han destruido la autoridad
El caos educativo en Cataluña se manifiesta con los pésimos resultados académicos, pero también con la pérdida de autoridad de los profesores en las aulas. De hecho, una cosa es consecuencia de la otra. Esto se refleja en un preocupante aumento de las agresiones verbales y físicas de alumnos a docentes, que alcanzan ya el 50% de las plantillas.
Ante esta nueva realidad, derivada del fracaso de los innovadores métodos educativos, los profesores empiezan a alzar la voz. Así ha ocurrido en el instituto Ramon Casas i Carbó, en Palau-Solità i Plegamans (Barcelona).

El claustro de profesores ha emitido un comunicado donde manifiesta su “absoluto e inequívoco” rechazo a la agresión de una alumna y un familiar suyo a un docente del centro. “Se trata de un hecho muy grave e inadmisible”, afirman, “que vulnera los principios básicos de respeto y confianza que deben sustentar cualquier comunidad educativa”. Consideran “intolerable” cualquier forma de violencia contra el profesorado, y creen que no puede ser normalizada “bajo ninguna circunstancia”.
Por eso manifiesta su “preocupación e inquietud”, y exigen un “apoyo claro, explícito y efectivo” de toda la comunidad educativa. Creen que es imprescindible para “garantizar la seguridad, protección jurídica y reconocimiento” de los docentes.
“Sin respeto ni seguridad no es posible llevar a cabo una educación de calidad”, afirman. Algo que además reclaman que sea compartido por todas las partes implicadas. “Confiamos en que esta situación sirva para reforzar los mecanismos de protección del profesorado, y para enviar un mensaje claro a toda la sociedad: la violencia no tiene cabida en los centros educativos”, concluyen.
Agresiones a profesores, reflejo de un modelo fallido
El incremento de las agresiones a profesores es el resultado de la destrucción del concepto de autoridad en las aulas tras años de innovadores métodos pedagogistas. El Departamento de Educación en Cataluña ha mimado durante años al lobby educativo que ha puesto la libertad del alumno frente a la autoridad del profesor. El empoderamiento del alumnado ha convertido al profesor en un mero transmisor de conocimientos que además son sometidos a la relatividad y la subjetividad.
La destrucción de las verdades absolutas y el referente de autoridad han abonado el caos educativo que se traslada al día a día en las aulas. Un reflejo de ello es que las propias familias, que antaño respaldaban la autoridad del profesor, ahora se ponen de parte de los alumnos. En casos extremos como el de este instituto, llegan a participar en las agresiones a docentes.
La solución de todo esto es la revocación del modelo actual y la vuelta a un modelo donde impere el conocimiento, el mérito académico y la autoridad. Pero para ello el Govern debería romper con el lobby educativo, y ahora mismo no parece que esto vaya a suceder.
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