Manifestación en una plaza con personas ondeando banderas palestinas y una valla caída en primer plano
POLÍTICA

El procesismo suspira por el caos desatado en La Vuelta en Madrid

La estampa más deseada por el independentismo: protestas y desórdenes en la calle como en 2017

La última etapa de la Vuelta a España en Madrid debía ser la gran fiesta del ciclismo, pero se convirtió en un campo de batalla. Una multitudinaria protesta propalestina invadió el recorrido, derribó las vallas y obligó a suspender la carrera a 56 kilómetros del final. Los ciclistas fueron evacuados en los coches de sus equipos y la competición concluyó en medio de disturbios, con 22 policías heridos y dos detenidos. La capital vivió escenas de caos pese a un despliegue de más de 2.000 agentes, el mayor desde la cumbre de la OTAN.

Las imágenes del pelotón desviado en San Sebastián de los Reyes y de los enfrentamientos en Cibeles, Atocha o Gran Vía dieron la vuelta al mundo. La carrera se desmontó a toda prisa: ni podio, ni ceremonia final, ni premiados. La movilización política sepultó el evento deportivo.

El alcalde José Luis Martínez-Almeida responsabilizó al Gobierno de Pedro Sánchez. Por su parte, dirigentes como Ione Belarra o Irene Montero celebraron la interrupción como una “victoria de la movilización social” frente a la guerra en Gaza. Como era de esperar, desde Cataluña también ha habido reacciones.

Reacciones en clave independentista

La suspensión de la Vuelta fue inmediatamente instrumentalizada por el procesismo. Referentes de ERC y la CUP salieron a las redes para aplaudir la protesta y, sobre todo, para reivindicarla como modelo a imitar en Cataluña. Joan Puig (ERC) decía que lo ocurrido en Madrid demostraba “la fuerza de la gente organizada” y advirtió de que “la represión no puede frenar una buena movilización”.

Xavier Martínez-Gil, de los sectores unilateralistas de ERC, fue todavía más explícito: “Lo que no hemos conseguido los independentistas lo hacen los españoles propalestinos. Ya sabéis lo que toca el año que viene”. Desde la CUP, la diputada Laure Vega proclamó que “toda gran victoria empieza en un gesto” y que “la Vuelta la ha ganado Palestina”.

Otros usuarios afines al independentismo se sumaron a esa corriente, lamentando que una protesta de ese calibre no se repita en Cataluña contra España. “Si los independentistas cortásemos así la Vuelta porque Cataluña no es España, nos fusilan a todos”, se podía leer en X. Para el procesismo, el caos en Madrid se convierte en un suspiro de deseo: que un estallido similar vuelva a calentar la calle catalana.

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