
'Pink Ladies', el movimiento en Reino Unido que reivindica la seguridad de las mujeres frente a la inmigración
Se presentan como auténticas defensoras de las mujeres frente al 'falso feminismo'
La ola ultraconservadora que atraviesa los países occidentales ha traído consigo un nuevo feminismo que pone la seguridad de las mujeres en el centro de su discurso. Sus adeptas combinan la defensa de la seguridad de las mujeres con un discurso identitario y antiinmigración. En Reino Unido ha cuajado en un movimiento, ‘Pink Ladies’, que ha ido cogiendo vuelto hasta convertirse en un auténtico contrapoder femenino.

Este movimiento estrechamente conectado con el partido derechista Reform UK de Nigel Farage, se aprovecha del vacío que ha dejado la izquierda en la protección de la integridad de las mujeres. Lo vemos continuamente en España y en Cataluña, donde las líderes ultrafeministas de la izquierda son incapaces de condenar agresiones sexuales cometidas por extranjeros. Y muchos menos de afrontar el incómodo pero necesario debate sobre la vinculación entre el aumento de las agresiones sexuales y la inmigración descontrolada de los últimos años.
El movimiento Pink Ladies nació precisamente de la reacción social ante la violación de una adolescente de 14 años por parte de un solicitante de asilo. Su alcance social ha puesto en el centro del debate un nuevo feminismo conservador que presenta batalla a la izquierda woke.
Pink Ladies, de Epping a Westminster
La agresión sexual de una adolescente a manos de un etípe en Epping, una pequeña localidad cercana a Londres, provocó una furibunda reacción social en septiembre del año pasado. Las protestas derivaron en disturbios, recordando a las vividas en verano de 2024 cuando los manifestantes quemaron el hotel que albergaba solicitantes de asilo. Para demostrar que no eran "matones racistas", sino "una comunidad asustada", pidieron a través de WhatsApp que en la próxima protesta acudieran solo las mujeres vestidas de rosa.
La convocatoria fue todo un éxito y consiguió atraer la atención mediática y provocar impacto social. Así nació Pink Ladies (Mujeres de Rosa), un movimiento capaz de organizar manifestaciones en todo el país contra el peligro de la inmigración sobre las mujeres.
Aunque tiene un alcance limitado en número, su crecimiento demuestra cómo los temas defendidos por la ultraderecha, antes limitados a un público masculino, ahora está ganando apoyos entre cada vez más mujeres. El movimiento está formado sobre todo por mujeres de mediana edad, madres de familia, preocupadas por los estragos de la inmigración descontrolada sobre la seguridad. La mayoría de ellas votaron por el Brexit, pero ante el desencanto hacia el Partido Laborista y el Partido Conservador, ven en Reform UK una nueva esperanza.

Se manifiestan vestidas de rosa con el lemas "The Voice of Our Children" (La voz de nuestras hijas), y reivindican la bandera de San Jorge con la cruz roja sobre fondo blanco. Su crecimiento ha sido gracias a las redes sociales, pero sobre todo del boca a boca, lo cual habla de un movimiento de base eminentemente popular.
En octubre del año pasado organizaron una marcha que culminó frente al Palacio de Westminster, sede del Parlamento británico, para hacer oir su voz. Fue una demostración de fuerza del movimiento, en un país sometido a una crisis migratoria sin precedentes y una grave crisis social.
Contra el 'falso feminismo'
Durante la marcha sobre Westminster, dirigentes del movimiento dijeron que "la inmigración masiva es el mayor problema que enfrentan las mujeres hoy en día". Criticaron el "falso feminismo", y aseguraron que "no somos racistas, solo nos preocupa la seguridad de las mujeres".
Aunque el movimiento es independiente de Reform UK, sus integrantes no esconden sus simpatías hacia este partido que promete deportaciones masivas para acabar con el problema de la inmigración. El crecimiento de Pink Ladies se produce en el contexto de auge del partido de Nigel Farage, a quien las encuestas dan como gran favorito en las próximas elecciones. En este sentido, Pink Ladies representan una realidad social: el hartazgo de muchos británicos ante el problema de la inmigración.
Para sus detractoras, en cambio, Pink Ladies es la demostración de cómo la extrema derecha se ha apropiado del feminismo para imponer la agenda del supremacismo blanco. Un debate que, pese a producirse en el Reino Unido, no queda tan lejos de lo que vemos en Cataluña.
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