
Oriol Junqueras se hace el duro con el PSC para no verse arrastrado por la crisis, pero no cambia sus planes
El líder de ERC marca distancias con los socialistas pero no se plantea la ruptura
Oriol Junqueras compareció este fin de semana con semblante preocupado para pedir la dimisión de la consejera de Territorio, Sílvia Paneque, y del ministro de Transportes, Óscar Puente. El presidente de ERC les acusó de "dimitir de sus funciones". Y acusó a los gobiernos socialistas, no como causantes de la crisis, sino por su "incapacidad para afrontarla y explicarla".
Junqueras quiso marcar distancias con el PSC ante el temor a que la crisis de Rodalies arrastre a ERC también, y no es para menos. Esta fue una de las grandes promesas del acuerdo de investidura de Salvador Illa, y pone en entredicho el relato de Esquerra para justificar el apoyo al gobierno de Salvador Illa. El colapso de Rodalies ahonda en la crisis de credibilidad de Esquerra, y eso explica el tono duro de Junqueras.

Pero en realidad estamos ante un nuevo ejercicio de postureo por parte de Junqueras, que no cambia un ápice su plan de apoyo al PSOE/PSC. Los republicanos seguirán sosteniendo a los gobiernos socialistas, con los matices que haga falta, porque no hay un plan alternativo.
Aprobar o no aprobar, esta es la cuestión
Es verdad que la crisis de los trenes aleja a ERC del PSC, y esto no es una cosa menor. Porque después del acuerdo de financiación entre Junqueras y Sánchez, el PSC creía haber allanado el camino para la aprobación de los presupuestos. Los socialistas aceleraron la agenda, convencidos de que podrían aprobar las cuentas en las próximas semanas.
Pero el colapso de Rodalies y la nefasta gestión por parte del Govern lo cambia todo. Ahora Junqueras lo tiene muy difícil para aprobar los presupuestos del PSC sin que esto tenga consecuencias electorales para ERC, que ya se encuentra en una posición muy delicada. Esto podría devolver a ERC a la posición inicial: seguir sosteniendo al gobierno socialista, pero sin aprobar los presupuestos.
La otra opción es buscar un nuevo acuerdo para acelerar el traspaso de Rodalies, y dejar que la cosa se enfríe antes de aprobar las cuentas. Lo que no entra dentro de los planes de Junqueras, de ninguna de las maneras, es romper con los socialistas. Ni en Madrid, ni en Cataluña.
ERC seguirá apoyando los gobiernos socialistas
El acuerdo de financiación es precisamente lo que ata ERC al PSC, y lo que garantiza que mantendrán su apoyo pase lo que pase. Junqueras busca ahora otro malabarismo argumental para justificarlo. De hecho, en sus declaraciones ya dejaba claro que el PSC no es responsable de la crisis, sino en todo caso de su gestión, y que el problema es del déficit endémico de inversiones.
He aquí el salto mortal para justificar el hecho de mantener su apoyo al PSC, incluso con la que está cayendo: que este es el camino más corto para obligar al Gobierno central, en este caso el PSOE, a corregir el déficit histórico del Estado hacia Cataluña. Es decir, que la crisis de Rodalies, en lugar de evidenciar el fracaso de su estrategia, refuerza su idea de que es ERC quien está obligando al Estado a moverse.
Es también significativo que fuera Gabriel Rufián el primero en salir a defender a Pedro Sánchez tras el accidente mortal de Adamuz. Está claro que por mucho perfil duro que quieran mostrar, ERC sigue siendo el socio más fiable del PSOE y el PSC.
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