
El Govern del PSC se tambalea
El colapso de Rodalies resta credibilidad a un ejecutivo que había basado su estrategia en la gestión
El Govern del PSC se encuentra inmerso en la que es ya, sin duda, la peor crisis que ha tenido que ha afrontar en un año y medio. El colapso de Rodalies ha provocado una crisis de gobierno que ha ido in cresciendo hasta eclosionar este fin de semana. Lo peor de todo es que ha puesto en cuestión precisamente aquello de lo que este gobierno ha presumido siempre: su capacidad de gestión.
Sin un líder carismático ni una mayoría parlamentaria holgada, Salvador Illa apostó por la gestión discreta y la capacidad de consenso como sus grandes virtudes. La crisis de los incendios, en julio, y la de las inundaciones, en octubre, ya evidenciaron un serio problema de gestión y de comunicación. Esto se ha agravó la semana pasada, con la peor crisis que ha tenido que afrontar hasta ahora.
Crónica de un desastre
Todo empezó el martes con dos descarrilamientos, uno de los cuales dejó un muerto y una cuarentena de heridos. Adif suspendió la circulación al día siguiente para revisar toda la infraestructura y garantizar la seguridad de los maquinistas y los pasajeros. Durante todo el miércoles se vivieron escenas de caos, con medio millón de pasajeros tirados porque ni Adif ni el Govern garantizaron un transporte alternativo.

Aquella tarde el Govern anunció la reanudación del servicio para la mañana siguiente, pero el jueves los maquinistas se negaron a salir alegando motivos de seguridad. La crisis escaló rápidamente, ya que Adif echó la culpa a los maquinistas y el Govern expedientó a Adif por no cumplir con su servicio. En medio de una sensación de caos total, el Govern intentó recuperar la iniciativa con una reunión con Adif y maquinistas.
A partir de entonces la cosas ni hizo más que complicarse y dejar al Govern completamente en evidencia. El Govern esperaba el acuerdo entre operadora y sindicatos para anunciar la reanudación del servivio, pero la rueda de prensa se iba retrasando. Panque compareció a las cinco de la tarde para decir que no podrían asegurar cuándo se reanudaría el servicio.
El viernes se reanudó la circulación en algunas líneas y con constantes incidencias y retrasos. Un corrimiento de tierras en la R1 volvió a hacer saltar las alarmas, y el sábado el Govern se sumó a la petición de suspensión total del servicio hasta que se garantizara la seguridad. El Govern asumió el colapso total de la principal red ferroviaria de Cataluña, en una crisis sin precedentes.

La suspensión se mantuvo durante el domingo, cuando el Govern informó finalmente sobre la reanudación de servicio este lunes. Pero solo de forma parcial, ya que solo las líneas R1, R2 y R4 funcionarán al cien por cien. Paneque anunció la gratuidad para los usuarios de Rodalies durante un mes, pero ni eso logra esconder la desastrosa imagen que deja tras de sí la gestión política de esta crisis.
El Govern, en evidencia
Esta crisis deja al gobierno socialista muy tocado. En primer lugar, la crisis estalló justo después de que el President de la Generalitat Salvador Illa fuera hospitalizado y delegara sus funciones en el consejero Albert Dalmau. El PSC ha tenido que afrontar su peor crisis sin su gran líder, y el papel de Albert Dalmau, sin carisma ni poder de convicción, ha agravado la crisis de credibilidad del ejecutivo.
Además, la crisis se ha producido en Rodalies, uno de sus grandes compromisos con su socio preferencial, ERC. Tanto es así que hasta Oriol Junqueras ha tenido que salir a marcar distancias con el PSC y pedir dimisiones. Esto deja muy tocadas las relaciones entre el PSC y ERC, ya que los republicanos tendrán ahora más difícil justificar la aprobación de los presupuestos.
La crisis de Rodalies debilita la robustez del tripartito socialista y, en cambio, envalentona una oposición que parecía dormida. Pero lo pero es que el PSC ha dinamitado su imagen del "bon Govern" cuya gran virtud era, presuntamente, el liderazgo y la capacidad de gestión. Finalmente, ni liderazgo, ni gestión: el Govern ha dado muestran de no controlar la situación, y ahora se abre un escenario de incertidumbre.
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