
Nuevos escándalos cercan a Pedro Sánchez mientras los partidos procesistas le siguen sosteniendo
El caso de Borja Cabezón y el escándalo del jefe de la policía dejan más debilitado al Gobierno socialista
El adjunto a la secretaría de organización del PSOE e íntimo de Pedro Sánchez, Borja Cabezón, habría utilizado durante años una estructura societaria para evadir impuestos. Esta información adelantada el lunes por El Confidencial ha vuelto a remover los cimientos de Ferraz y Moncloa. Pese a que el propio Sánchez dijo en su momento que expulsaría de manera fulminante a cualquier miembro de su ejecutiva que utilizar empresas pantalla para evadir impuestos, Cabezón sigue en su puesto.

Este martes, el jefe de la Policía Nacional, José Ángel González, anunció dimisión tras la querella por agresión sexual de una subordinada. Este nuevo escándalo vuelve a poner en cuestión la gestión de casos de agresión sexual en el entorno del PSOE. Marlaska dice que desconocía la agresión, pero otras informaciones apuntan a que Interior protegió a González e intentó silenciar a la víctima.
ERC y Junts siguen sosteniendo a Pedro Sánchez
Desde que estalló el caso Santos Cerdán, los partidos que sostienen al Gobierno se encuentran presionados para dejar de apoyar a Sánchez. Especialmente ERC y Junts, socios prioritarios y que por ahora no se plantean hacer caer al Ejecutivo.
Esquerra pone el listón en la financiación ilegal para escurrir el bulto. Gabriel Rufián se reunió con Pedro Sánchez para aparentar preocupación por los casos de corrupción. Luego vino el turno de Oriol Junqueras, que se citó con Sánchez para reforzar su alianza a cambio más dinero para Cataluña. Esta misma semana, el presidente de ERC ha anunciado que retira su máxima exigencia para sentarse a negociar los presupuestos.
Mientras, Junts sigue con su estrategia de decir que la cosa no va con ellos porque su única preocupación es Cataluña. Puigdemont amagó con romper con el PSOE pero en la práctica siguen sosteniéndole y se niegan a apoyar una moción de censura con PP y Vox. Justificó la ruptura fake por los reitarados incumplimientos del Gobierno con Cataluña, pero en ningún momento mencionaron la corrupción ni los casos de acoso sexual en el entorno del Gobierno y el PSOE.
El futuro del Govern Illa, en el aire
A estas alturas es evidente que ERC y Junts sostendrán al Gobierno de Pedro Sánchez hasta que este quiera, incluso corriendo el riesgo de verse arrastrados por su porquería. El motivo es que Junqueras y Puigdemont necesitan a Sánchez para obtener sus respectivas piezas de caza -la financiación singular y la amnistía. Pero también los privilegios de seguir vinculados al Gobierno del Estado, como los altos cargos colocados en consejos de administración de empresas estatales con sueldos millonarios. Por supuesto hay también un cálculo electoral: a juzgar por las encuestas, ni a ERC ni a Junts les conviene ahora ir a elecciones.
Otra cosa es lo que pase con el Govern de Salvador Illa, en la cuerda floja si no consigue aprobar los presupuestos en las próximas semanas. Asediado por la crisis de Rodalies y las huelgas de médicos, profesores y sector primario, el gobierno del PSC hace aguas. Solo la fidelidad de ERC y Comuns sostienen a Salvador Illa, pero sin presupuestos le será muy difícil mantenerse en pie.
Los Comuns parecen dispuestos al acuerdo, mientras que ERC sigue mostrando un perfil negociador más duro. Lo más probable es que unos y otros acaben cediendo, pero en realidad el futuro de Illa ya no está en sus manos sino en las de Sánchez. Su continuidad dependerá de los intereses de Moncloa. Sánchez tiene la tentación de utilizar un triunfo de Illa en las elecciones catalanas anticipadas para maquilalr sus fracasos en Extremadura, Aragón, y muy probablemente Castilla y León y Andalucía.
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