
La agresión a una anciana de 86 años refleja la insoportable inseguridad en Cataluña
Los multirreincidentes se fijan en los perfiles más vulnerables, como son las personas mayores
La inseguridad vuelve a golpear con crudeza a una de los colectivos más vulnerables. En este caso, una anciana de 86 años, agredida en pleno centro de Terrassa durante un robo violento. El caso ha provocado una oleada de indignación y ha reavivado el debate sobre la impunidad de la delincuencia en Cataluña.
Según ha denunciado la representante de Vox en Terrassa, Alicia Tomás, la mujer sufrió una brutal agresión que le causó una fractura en el pómulo y un fuerte golpe en la cabeza. “Así ha quedado una anciana de 86 años después de sufrir un robo con violencia. El alcalde y sus medios callan porque el agresor es un moro”, escribió en redes, adjuntando imágenes del rostro. La mujer permaneció 24 horas en observación hospitalaria antes de recibir el alta.
Una delincuencia que se ensaña con los más vulnerables
No es un caso aislado. En los últimos meses, se ha multiplicado el número de ataques contra ancianos en distintas localidades catalanas. Los Mossos d’Esquadra llevan tiempo alertando de la proliferación de robos violentos cometidos por delincuentes multirreincidentes.

Según informaciones publicadas en junio, las agresiones a personas mayores se han convertido en un patrón habitual. En Badalona, tres jóvenes en patinete asaltaron a una anciana para arrancarle el collar, dejándola tirada en el suelo. En Bellvitge, otro grupo de ladrones persigue a los vecinos hasta el portal para robarles el bolso o las joyas. En todos los casos, el objetivo es el mismo: los más frágiles.
El reflejo de una impunidad enquistada
La agresión de Terrassa pone de nuevo sobre la mesa el debate sobre la multirreincidencia y el fracaso de las políticas de seguridad. Casos recientes, como el de un joven con 25 antecedentes detenido por atacar a un anciano con un objeto punzante en Barcelona, evidencian la falta de consecuencias reales para los delincuentes habituales.
La policía catalana ha reconocido que muchos de los autores de estos robos vuelven a delinquir al poco tiempo de ser puestos en libertad. Es decir, que el clima de impunidad es una realidad. Y ese clima afecta especialmente a los mayores, convertidos en el blanco preferido por quienes saben que el riesgo de castigo es mínimo.
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