Un hombre con barba y cabello castaño, vistiendo una camisa a cuadros, habla frente a un micrófono con un fondo rosa.
POLÍTICA

La 'mayoría progresista' del Gobierno: el espejismo que Urtasun vende a la carta

La máquina del relato del Gobierno ha conseguido cosas increíbles, como que Junts o el PNV parezcan progresistas

El Gobierno vuelve a reivindicar la existencia de una “mayoría progresista” en el Congreso. Lo ha hecho esta vez a través del ministro Ernest Urtasun, que ha presentado en la cadena SER la condena al fiscal general como un intento de “derribar” a esa supuesta alianza. El mensaje, repetido una y otra vez por Sumar y el PSOE, pretende proyectar unidad ideológica allí donde no existe. El resultado es un concepto puramente electoralista que no resiste un mínimo examen político.

Urtasun habló de “progresistas indignados” y de una “mayoría democrática” amenazada por la “derecha judicial”. El problema es que ese bloque solo funciona como eslogan. En la práctica, está formado por partidos que no comparten ni valores, ni proyecto, ni visión del Estado. Y algunos de ellos, de hecho, representan tradiciones históricas muy alejadas del progresismo que Sánchez y sus socios proclaman.

Foto a medio cuerpo de Ernest Urtasun, sentado en una silla y con los brazos sobre una mesa

Un bloque sin unidad ideológica

Basta repasar la aritmética parlamentaria para comprobar la fragilidad del relato. El Gobierno necesita a Junts para sobrevivir. Pero hasta hace tres días, los mismos que hoy presentan a Junts como aliado progresista lo señalaban como fuerza “ultra”, “reaccionaria” o incluso “xenófoba”. El giro discursivo pone en evidencia lo que hay detrás de la etiqueta: pura necesidad numérica.

El caso del PNV es todavía más elocuente. El partido vasco procede de una tradición profundamente nacionalista y conservadora. Sus posiciones económicas, sociales y culturales están a años luz de la agenda progresista que Sumar y PSOE dicen encabezar. Y, aun así, forma parte del bloque que Urtasun describe como “mayoría progresista”.

Una etiqueta diseñada para uso electoral

El mensaje del Gobierno, repetido tras la condena del fiscal general, revela una estrategia bien conocida. La idea de una mayoría progresista se usa para movilizar apoyos, cerrar filas y generar un relato de resistencia. Pero no describe la realidad del Parlamento ni la naturaleza de sus socios.

Urtasun aseguró que “hay gente en este país que quiere derribar la mayoría progresista”. Lo que no dijo es que esa mayoría solo existe si se cuenta como progresistas a partidos que nunca lo han sido.

Un hombre hablando en un podio con banderas de la Unión Europea y España a su lado.

La distancia entre el relato y los hechos

En cualquier caso, este es solo uno de los ejemplos que revelan la distancia del Gobierno con la realidad. De hecho, es solo un ejemplo ideológico. Después están los ejemplos materiales, que son los que movilizan a la gente.

Ahí están la vivienda (que sube sin parar), la inseguridad, el descontrol migratorio o la pérdida de poder adquisitivo. Esto llega hasta límites paródicos, como, por ejemplo, que con el Gobierno "progresista" en España hay más millonarios que nunca, así como desigualdad económica. 

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