
Las 'luchas compartidas' de la patronal y la izquierda woke catalanas: la defensa de la inmigración masiva
Josep Sánchez Llibre ha pedido un pacto nacional de inmigración para cubrir 1,4 millones de puestos de trabajo
A la izquierda woke en Cataluña le ha salido un aliado contra natura en defensa de la inmigración. Se trata de Foment, la patronal catalana, cuyo presidente, Josep Sánchez Llibre, ha reclamado un pacto nacional de inmigración para cubrir 1,4 millones de puestos de trabajo. El poder económico se une así a la izquierda en una ‘lucha compartida’ como es el modelo inmigracionista que está llevando Cataluña al colapso.
La patronal ha querido sumarse al debate sobre el reto demográfico que está causando una gran polarización en Cataluña. Foment propone un gran pacto entre los poderes públicos y la ciudadanía para adelantarse a los grandes cambios que se están produciendo.

En el trasfondo está la Cataluña de los 10 millones que defiende una parte de la izquierda y que rechazan sectores cada vez más amplios de la sociedad. El crecimiento desorbitado, primero de 6 a 8 millones, y ahora de 8 a 10, supone un reto para la seguridad, los servicios públicos y la vivienda. Aun así, el presidente de los empresarios catalanes dice que “necesitamos sí o sí la inmigración para ser más productivos, más competitivos, para poder seguir generando riqueza y puestos de trabajo”.
Los empresarios creen que será necesario traer más mano de obra extranjera para cubrir las vacantes que vayan quedando de las jubilaciones del babyboom. Por eso son partidarios de atraer perfiles cualificados. Foment quiere trasladar su inquietud al Gobierno y a la patronal española, la CEOE, y abrir un gobierno para alcanzar un gran pacto social en este ámbito.
Patronal e izquierda, luchas compartidas
Esta coincidencia alimenta también una idea cada vez más extendida de que la izquierda actual representa los intereses de la élite económica. Así ocurre con el debate del cambio climático y la transición verde, que en la práctica supone más impuestos para las clases medias y el enriquecimiento de una élite burocrática y económica. También pasa con el debate migratorio en el ámbito económico, donde empresarios e izquierda coinciden en la necesidad de más inmigración.
Enfrente están los partidos que la izquierda identifica como amigos de los poderosos, pero que cada vez aparecen más como defensores de la clase media castigada por el globalismo. Esto es importante para entender también el aumento del apoyo popular a este tipo de partidos.
Además, deja al descubierta la falacia que utiliza muchas veces la izquierda para señalar a Aliança Catalana como una copia de Vox por defender las mismas ideas. Ahora la patronal y la izquierda woke defienden las mismas ideas, y por lo tanto podría decirse que son lo mismo. En definitiva, deja al descubierto la desorientación de una izquierda que ya no defiende las necesidades de la clase trabajadora.
Esta izquierda, formada por una casta política que lleva años incrustada en el poder, defiende aumentar los salarios a la vez que pide una inmigración masiva que favorece salarios más bajos. Es la misma izquierda que defiende impuestos más altos que recaen en una clase media asfixiada. Pero cuyos líderes son, muchos de ellos, grandes rentistas o se han hecho de oro como políticos.
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