
Un informe señala la permisividad de las autoridades como causa del auge de la delincuencia en Cataluña
La seguridad destaca para mal en Cataluña y gran parte del problema está en la impunidad estructural
Cataluña vuelve a aparecer en el centro del debate sobre seguridad tras la publicación del último informe del Observatorio Demográfico CEU-CEFAS. El estudio, firmado por Alejandro Macarrón y Joaquín Leguina, concluye que Cataluña se ha convertido en el principal foco de delincuencia grave del país. La investigación señala tasas desproporcionadas de violaciones, robos violentos y okupaciones, que en muchos casos duplican o incluso triplican las del resto del territorio.
Los autores del informe apuntan a varios factores que explican esta situación, pero subrayan uno por encima de los demás: la permisividad de las autoridades. Según el documento, la baja percepción de riesgo por parte de los delincuentes, unida a la escasa contundencia institucional, ha generado un escenario propicio para el aumento sostenido de delitos graves.
Violaciones, robos y okupaciones: Cataluña encabeza todas las listas
El informe revela una dinámica muy clara. Entre 2022 y 2024, Cataluña registró la tasa más alta de violaciones por millón de habitantes de toda España. Lérida aparece a la cabeza de esta estadística, con una frecuencia 2,3 veces superior a la media estatal. Solo Baleares, País Vasco y Navarra se acercan ligeramente, mientras que otras provincias como Soria, Sevilla o Zaragoza quedan muy por debajo.

La comunidad también lidera el ranking de robos, especialmente los robos con violencia e intimidación. La diferencia con el resto de España es amplia. En este tipo de delitos, Cataluña supera en un 134% la media nacional. Madrid también registra niveles elevados, pero la distancia es mucho menor.
Otro elemento alarmante es la okupación. Cataluña concentra una cifra de ocupaciones de viviendas 3,6 veces superior a la del conjunto del país entre 2022 y 2024. El informe califica estos datos de “impactantes” y recuerda que la usurpación apenas existiría si el castigo fuera realmente disuasorio.
Un entorno favorable al delito
Macarrón y Leguina apuntan a tres factores estructurales. La alta urbanización, la presencia de menores extranjeros no acompañados y, sobre todo, el clima de baja percepción de riesgo. Según el estudio, Cataluña no destaca en proporción de población africana o americana en comparación con otras regiones con menos criminalidad, lo que refuerza la idea de que el contexto local es clave.
El informe sostiene que la relación entre inmigración y delincuencia no responde a un patrón homogéneo y que depende en gran medida del entorno institucional. En este sentido, Cataluña ofrece un escenario donde el delito encuentra menos barreras punitivas y una capacidad disuasoria más débil.

Advertencias y conclusiones
El documento del CEU-CEFAS remarca que España sigue siendo, en general, un país seguro en comparación con otros de su entorno. Sin embargo, alerta de una “tendencia preocupante” en el aumento de delitos de especial impacto social. Los autores reclaman más efectivos policiales, más medios judiciales y penas más altas.
La conclusión central del informe es contundente. El Estado está cumpliendo “peor” su papel de prevención y castigo del crimen, y Cataluña representa el ejemplo más claro de esta deriva. Según sus autores, la combinación de políticas permisivas, criminalidad importada y falta de recursos para combatir el delito está generando un escenario cada vez más difícil de revertir.
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