Tren naranja circulando por las vías con un círculo rojo que resalta a una persona desenfocada mirando por la ventana desde el interior del tren.
POLÍTICA

Una imagen viral tomada en un tren de Renfe muestra la degradación que sufre Cataluña

El servicio ferroviario vive en un perpetuo mercadeo político mientras los ciudadanos sufren las consecuencias

Una sola imagen ha vuelto a poner en evidencia el deterioro del servicio ferroviario en Cataluña. Este jueves se viralizaba en redes sociales la fotografía de un pasajero consumiendo cocaína en pleno trayecto de un tren. El episodio, sucedido en un viaje entre Tarragona y Barcelona, ha reabierto el debate sobre los episodios de incivismo en el transporte público.

Un viaje marcado por la violencia y el miedo

El testigo que publicó la denuncia relató que durante todo el trayecto tuvieron que soportar a “un perturbado cocainómano, violento y gritón, que nos amenizó con golpes e insultos constantes en un tren que, obviamente, circulaba con retraso”. Junto a ese mensaje, compartió la fotografía en la que se ve al individuo esnifando cocaína en su asiento.

Foto de un tren de Rodalies de Cataluña circulando

El autor de la denuncia añadía después, con evidente desesperación, que “La vuelta promete superar la ida. ¿De verdad, qué demonios pasa en los trenes de este país? ¿Dónde están los vigilantes de Renfe cuando realmente hacen falta?”:

El episodio ha generado multitud de reacciones en redes. El colectivo Dignitat a los vies resumía el sentir de muchos pasajeros. “Solo faltaba que lo que usara para esnifar fuera el billete de Rodalies (si es que lo tiene). Sin interventor, sin seguridad, sin vergüenza. Usuarios obligados a convivir con esto. ¿Rodalies o jungla?”.

Otros comentarios apuntaban a que lo ocurrido “es un reflejo de la sociedad que tenemos, ni más ni menos”. Y tampoco han faltado los comentarios que, a través de la ironía, muestran el hartazgo por esta situación. “Empatizo con el sufrimiento de usar cada día la puñetera Renfe; lo ha volcado en esta situación de destrucción personal”, decía un usuario. 

Rodalies, símbolo del deterioro

Lejos de ser un caso aislado, lo sucedido en este tren se suma a una larga lista de episodios que han erosionado la confianza ciudadana en el servicio ferroviario en Cataluña. Los retrasos constantes, las incidencias técnicas diarias y la sensación de inseguridad han convertido a Rodalies en un símbolo de abandono y degradación. Todo esto sin perjuicio de que el servicio viva en un perpetuo mercadeo político entre partidos, ahora protagonizado por PSC y ERC.

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