Hombre con gafas y camisa blanca hablando en un podio de Òmnium con una bandera catalana de fondo
POLÍTICA

Guerra en el procesismo: indepes radicales se revuelven ahora contra Òmnium Cultural

El panorama del postprocés: una guerra interna entre independentistas que no termina nunca

El procesismo está en su peor momento. La fragmentación política y la pérdida de movilización han derivado en un malestar que alcanza incluso a sus principales altavoces. La última polémica la ha protagonizado Òmnium Cultural, que se ha convertido en blanco de las críticas del sector más radical del independentismo.

El origen del conflicto está en unas declaraciones de Xavier Antich, presidente de Òmnium, en la Universitad Catalana de Verano. Antich defendió la necesidad de “tener paciencia” en el objetivo de lograr la oficialidad del catalán en la Unión Europea y planteó la construcción nacional desde la óptica de los “Països Catalans”. Un discurso que, aunque pretendía reforzar la dimensión cultural y lingüística, fue percibido como un abandono del objetivo inmediato de la independencia.

Una persona sostiene un banderín en la manifestación convocada por la ANC con motivo de la Diada, Día de Catalunya, a 11 de septiembre de 2022, en Barcelona

El malestar de los sectores más duros

El primero en reaccionar fue Joan Puig, director del diario La República e independentista radical. Puig se mostró muy crítico con el planteamiento de Antich y publicó un mensaje en redes sociales donde cargó duramente contra el presidente de Òmnium. “Indignado con el discurso de Xavier Antich, lleno de palabras vacías y sin apuesta por la independencia. Nos recomienda paciencia… hace falta una sacudida en la principal entidad civil del país”, escribía:

Estas críticas reflejan un descontento creciente entre quienes consideran que Òmnium, al igual que la ANC, ha perdido el papel de motor del independentismo. Lo que antaño eran organizaciones que llenaban las calles y presionaban a los partidos, ahora son acusadas de acomodarse a las circunstancias. 

El reproche de Puig conecta con un sentimiento extendido en las bases más radicales. Para estos sectores, el independentismo está en su punto más bajo y los discursos institucionales de entidades como Òmnium no hacen sino agravar esa percepción. Todo ello sin perjuicio de que los más radicales también fuera una parte esencial de la década procesista.

El procesismo en su peor momento

Las tensiones en torno a Òmnium Cultural son un síntoma de la crisis más amplia que vive el procesismo. Ahora mismo, el procesismo oficial está dividido entre ERC, Junts y la CUP, sin una hoja de ruta común y con un apoyo social menguante. Al mismo tiempo, entidades que antes actuaban como altavoces de la movilización, como la ANC o Òmnium, se consumen en la inutilidad.

Lluís Llach, levantando el puño y hablando apasionadamente en un micrófono.

El resultado es una creciente y constante guerra interna - basta ver la ANC - donde los propios referentes mediáticos y civiles del soberanismo se cuestionan entre sí. La reacción de Puig contra Antich es solo el último capítulo de un enfrentamiento que confirma la debilidad actual del movimiento. El postprocés continúa.

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