
La detención por violencia de género de un multirreincidente del B9 vuelve a dejar en evidencia a la izquierda woke
Partidos y prensa subvencionada vendieron una versión idílica que se está desmoronando
El desalojo del edificio okupado B9 en Badalona provocó la reacción airada de la izquierda política y mediática en Cataluña. Acusaron al alcalde Xavier García Albiol de estigmatizar al colectivo inmigrante y de actuar de una forma deshumanizadora. Medios subvencionados llegaron a publicar el informe policial, donde constaban 14 incidentes en cuatro meses, para sostener que el edificio okupado no era un foco de delincuencia como decían el alcalde y los vecinos.
La detención por violencia de género de un multirreincidente nigeriano que vivía de okupa en el B9 desmonta la idílica versión de la izquierda woke. La detención fue difundida por el medio El Caso, y ha sido confirmada por el propio Albiol, con un mensaje en sus redes sociales.

Según esta información, la Guardia Urbana detuvo el pasado viernes a un hombre de origen nigeriano con antecedentes por agredir a su pareja. El hombre, con ocho detenciones en su historial, vivía en el asentamiento debajo del puente de la C-31 tras el desalojo del edificio B9 donde residía. Los agentes se desplazaron hasta el asentamiento para detener al autor de la agresión y atender a la víctima.
Albiol y los vecinos tenían razón
Según explicó el alcalde Albiol en su cuenta de X, el resto de miembros del asentamiento ilgeal increparon a la víctima de la agresión. "Este tipo de inmigración ilegal ligada a la delincuencia no puede tener nuestra protección", alegó Albiol, "deben ser expulsados a su país".
Xavier García Albiol lamenta que "para los partidos de la oposición el insensible soy yo", pero advierte que "seguimos con las ideas muy claras". Mientras el alcalde era víctima de una campaña política y mediática, acusándole de racista, los vecinos le apoyaban por su determinación en la lucha contra la delincuencia y la okupación. Hecho como este vuelven a darle la razón, y a dejar en evidencia a sus detractores.
Los vecinos aseguran haber vivido un auténtico infierno a raíz de la okupación de este edificio, pero su voz ha sido ignorada y silenciada por los medios. El edificio se había convertido en lugar habitual de prostitución, tráfico de drogas, robos y peleas. Incluso fue escenario de un homicidio y de una agresión reciente a dos periodistas que intentaban hacer su trabajo.
Tras el desalojo, y a pesar del relato idílico que han vendido los medios, los problemas han seguido en el asentamiento improvisado debajo del puente. Los Mossos detuvieron a un subsahariano de 22 años por abrirle la cabeza a otro durante una pelea.
Más noticias: