
La 'pax junquerista' hace aguas
Oriol Junqueras es incapaz de reconstruir la unidad en ERC un año después de su reelección
La primera tarea que se propuso Oriol Junqueras tras su reelección en el congreso del 14 de diciembre de 2024 fue restaurar la unidad interna en ERC. El presidente republicano encomendó a Pau Morales (secretario de organización) y Oriol López (secretario general adjunto) la tarea de apuntalar el nuevo poder en las federaciones territoriales estratégicas. Un año después, el naufragio de la llamada ‘pax junquerista’ en Gerona, Tarragona y Barcelona, deja al partido seriamente tocado.
La crisis abierta en la federación barcelonesa este fin de semana agrava aún más la división interna y deja más debilitado el liderazgo de Oriol Junqueras. La dimisión en bloque de ocho de los trece miembros de la dirección permanente es un desafío directo al aparato del partido, y en particular a la secretaria general y mano derecha de Junqueras, Elisenda Alamany. Los díscolos acusan a la presidente de ERC Barcelona, Creu Camacho, de tomar decisiones unilateralmente sometiéndose a los designios de la dirección nacional.

La dirección encabezada por Elisenda Alamany ha maniobrado para imponer en Barcelona la estrategia de acercamiento al PSC que reproduce a escala nacional y estatal. En este sentido, la federación barcelona, la territorial más grande del partido, es clave para apuntalar el proyecto junquerista. Pero además, los díscolos acusan a la dirección de impedir el retraso de las primarias para blindar la candidatura de Alamany.
La crisis de Barcelona no es aislada, y forma parte de una rebelión interna evidenciada anteriormente en otras territoriales de peso. Como en Tarragona, donde el candidato junquerista, Saül Garreta, perdió las primarias pese a contar con el apoyo de pesos pesados como Ester Capella y Joan Tardà. O en Gerona, donde los críticos con la dirección denunciaron un posible pucherazo para imponer al candidato de Oriol Junqueras.
Junqueras, cada vez más discutido
Oriol Junqueras se impuso en el congreso de hace un año en una ERC partida en dos. Tras su reelección se propuso restaurar la unidad impusiendo a sus candidatos en las territoriales, pero la tarea ha sido más difícil de lo que imaginaba. Las sucesivas crisis en las territoriales demuestran que la fractura sigue abierta y el liderazgo de Junqueras muy discutido.
Aunque en el congreso se manifestó sobre todo la oposición entre junqueristas y roviristas, actualmente la división es más entre oficialistas y críticos. Junqueras intenta imponer su modelo de partido abierto a tendencias izquierdistas más allá del independentismo, y la consolidación de la alianza con PSC y Comuns. Los críticos, en cambio, quieren la ruptura con los socialistas y un giro independentista.
La actual crisis evidencia también el desgaste de la figura de Oriol Junqueras, que mucho dentro de ERC ven un impedimento para recuperar la confianza de los electores. Todo esto condena ERC a un oscuro horizonte electoral, que le podría relegar hasta la cuarta o hasta quinza fuerza en Cataluña. A ello hay que sumar la desorientación ideológico, pero el necesario giro pragmática ordenado desde la dirección.
Cambio de relato con alcance limitado
Las últimas encuestas han disparado el miedo en la dirección republicana, que ha ordenado un giro discursivo para competir con los partidos antiinmigración en auge. En sus últimas apariciones, líderes como Gabriel Rufián, Elisenda Alamany o el propio Oriol Junqueras han expresado la necesidad de más contundencia con la seguridad y la inmigración. Rufián inclusó llegó a vincular inseguridad con inmigración, algo que ya están haciendo algunas secciones locales como la de L'Hospitalet.
Mientras, sigue abierta la propuesta de Gabriel Rufián de crear un frente amplio con otras fuerzas progresistas para "frenar a la ultraderecha". Los republicanos habrían iniciado también contactos con la CUP para explorar una plataforma unitaria en las próximas generales. Junqueras se planteó incluso renunciar a las siglas en algunos municipios de cara a las próximas municipales.
Todo esto obedece a la crisis galopante de un partido fracturado y que ha perdido la confianza de sus votantes. Junqueras no solo no ha logrado revertir la crisis, sino que la está agravando. La crisis de la federación barcelona no es sino otro síntoma del naufragio de la pax junquerista.
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