
Del cinturón metropolitano al eje transversal: Vox y Aliança Catalana preparan su gran salto en 2026
La nueva derecha pide paso ante una Cataluña agotada tras diez largos años de procesismo
Quedan pocos días para despedir 2025, un año significativo en la política catalana por la consolidación de los bloques políticos en un Parlament polarizado. A un lado, el bloque progresista encabezado por el PSC con ERC, Comuns y CUP, y al otro una derecha dividida entre Junts, PP y Vox, AC. Pero este año será recordado también por la consolidación de Vox y Aliança Catalana como alternativa política en Cataluña.
La nueva derecha pide paso en una Cataluña agotada, con un PSC lastrado por sus socios y unos líderes de la oposición, Junts y PP, que parecen insuficientes. Cada uno con su propia estrategia, Vox y Aliança Catalana encaran 2026 con optimismo. Las encuestas les sonríen, pero ahora tienen que materializarlo antes de las municipales de 2027.

A diferencia de PP y Junts, Vox y Aliança Catalana son partidos fuera del sistema como lo demuestra el cordón sanitario del establishment político y mediático contra ellos. Por eso, en un momento en el que se cuestiona el sistema en su totalidad, Vox y Aliança Catalana aparecen como la salvación de una clase media que paga impuestos de primera pero tiene servicios de tercera, y sufre el aumento de la inseguridad en las calles.
Vox aspira a absorber el voto indignado de socialistas desencantados, además de su batalla particular con el PP por el voto conservador. Además, en los barrios obreros hay un voto que en su momento apostó por partidos procesistas como ERC y que ahora se trasvasan a Vox. Aliança Catalana se nutre sobre todo del voto independentista indignado, en particular de Junts, aunque también tiene la capacidad de atraer votantes no estrictamente independentistas.
Zonas de influencia de Vox y AC
Pese a compartir un mismo mensaje, ambos difieren en su target y en su estrategia. Vox se dirige sobre todo a los barrios obreros de las grandes ciudades, especialmente del cinturón metropolitano. “Pasar del cinturón rojo a la esperanza verde”, como dijo recientemente el diputado de Vox Joan Garriga en el Parlament. En este sentido, Cataluña se presenta como el laboratorio del giro izquierdista a nivel nacional para atrapar el voto socialista. Algo que dista mucho del carácter originario basado, muy centrado en la España interior y rural que sin ir más lejos ha sido la clave de los buenos resultados en Extremadura.
Además, en Cataluña la penetración de Vox en comarcas interiores se ve frenada por el dominio histórico del nacionalismo catalán. El grupo que lidera Ignacio Garriga se está centrando en los barrios trabajadores abandonados por la izquierda y el socialismo. Además de Tarragona, donde tiene un terreno propicio para crecer, su caladero de votos estará en ciudades metropolitanas de Barcelona sometidas a problemas como la okupación, la crisis económica y la creciente islamización.

Aliança Catalana, por su parte, se enfoca en la conquista de la Cataluña interior, las comarcas del llamado ‘eje transversal’ desde Lérida hasta Gerona. Su crecimiento en las comarcas gerundenses será clave para el orriolismo si quiere dar el sorpasso a Junts. Pero también alberga grandes esperanzas en Lérida, zona muy castigada por la inseguridad y la inmigración masiva, y la Cataluña central, con ciudades como Manresa y Vic.
El corazón de Aliança Catalana sigue siendo Ripoll, pero al mismo tiempo Orriols sabe que ningún partido puede aspirar a gobernar Cataluña sin Barcelona. El partido acaba de dar un paso muy importante con la inauguración de su sede en Barcelona. En paralelo, el partido está llevando a cabo una eficiente labor de implantación territorial con la multiplicación de sus afiliados y delegaciones locales. Esto es clave para evitar que le pase como a Ciudadanos, un fenómeno coyuntural que triunfó gracias al voto ‘prestado’ de PP y PSOE, pero que sin implantación territorial se disolvió tan pronto como bajó el soufflé del Procés.
2026 puede ser un año clave
Aliança Catalana y Vox tienen además diferencias en su estrategia de crecimiento. Vox está yendo a los barrios más degradados de Mataró, Tarragona, L’Hospitalet o Terrassa para tomar contacto con los vecinos. Luego lleva sus preocupaciones y reivindicaciones a las principales instituciones como el Parlament. La sola presencia de sus líderes en estos barrios convierten a Vox, de facto, en la única alternativa para estos vecinos. En cambio, el orriolismo sigue la estrategia de montar paradas informativas para explicar su propuesta en centenares de municipios de toda Cataluña, todos los fines de semana. De esta forma consigue penetrar en todo el territorio como una lluvia fina que va impregnando cada rincón. Estas paradas demuestran como el partido va creciendo semana a semana, y su estrategia ha sido incluso copiada por Junts.
Vox y Aliança han conseguido lo más difícil, que es consolidarse como alternativa y marcar la agenda política catalana. Además, el contexto político y social les va a favor. Ahora se enfocan en crecer, cada uno con su estrategia: 2026 puede ser en este sentido un año clave.
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